
Aunque la chía y la avena dominan las tendencias de desayunos saludables, existe un alimento milenario que las supera en densidad proteica y versatilidad: las lentejas. Aunque no suelen aparecer en las listas de alimentos “de moda”, han sido parte de la alimentación humana durante miles de años. A pesar de su aspecto sencillo, varios estudios científicos actuales señalan que estos pequeños granos pueden aportar importantes beneficios para la salud y merecen mucha más atención en la dieta diaria.
La nutricionista LeeAnn Weintraub explicó que su valor nutricional es uno de los principales motivos por los que se consideran un alimento inteligente para incluir en las comidas.
“Las lentejas tienen muchos de los nutrientes más importantes que tu cuerpo necesita”, afirmó la especialista en conversación con USA Today. “Esto, combinado con su precio accesible y su versatilidad, ha ayudado a que sean reconocidas como uno de los alimentos más inteligentes para añadir a tu plato”.
En términos simples, las lentejas son semillas comestibles de una planta leguminosa llamada científicamente Lens culinaris. Han sido cultivadas durante miles de años en regiones del Medio Oriente, Europa, Asia y el norte de África, donde forman parte de numerosas recetas tradicionales.
Los especialistas explican que las lentejas pertenecen a un grupo de legumbres conocidas como “pulses”, que incluye semillas secas de plantas que producen vainas, como los frijoles, garbanzos o guisantes.

“Puedes comprarlas enteras o partidas”, explicó la nutricionista Christine Palumbo. “Y aunque existen más de 50 variedades en distintos colores, las más utilizadas en Estados Unidos son las marrones, verdes y rojas”.
Cada tipo tiene usos distintos en la cocina. Por ejemplo, las lentejas marrones y verdes suelen mantener su forma después de cocinarse, por lo que son ideales para ensaladas o guarniciones. En cambio, las rojas y amarillas se ablandan más y adquieren una textura cremosa, lo que las hace muy populares en sopas, guisos y currys.
Desde el punto de vista nutricional, las lentejas destacan por su alto contenido de fibra dietética, con alrededor de 15 a 16 gramos por taza cocida. “Esto promueve la sensación de saciedad y favorece la salud digestiva”, explica Weintraub.
Además, al ralentizar la digestión y la absorción de carbohidratos, la fibra puede ayudar a evitar picos bruscos en los niveles de azúcar en la sangre. También aportan aproximadamente 18 gramos de proteína vegetal por taza, lo que ayuda al cuerpo a reparar tejidos, mantener la masa muscular y fortalecer el sistema inmunológico.
Gracias a su combinación de proteína, fibra y un contenido calórico relativamente moderado, alrededor de 230 calorías por taza, muchos expertos consideran a las lentejas un alimento útil para controlar el apetito y apoyar un peso saludable.

Las lentejas también contienen compuestos antioxidantes llamados polifenoles y nutrientes esenciales.
“Y son una excelente fuente de folato, con alrededor del 45% del valor diario en una sola taza”, señala Palumbo.
Este nutriente es fundamental para la producción de ADN y el desarrollo celular, especialmente durante el embarazo. “Las lentejas también son una buena fuente de magnesio, zinc y otras vitaminas del grupo B”, agrega la experta.
Además, aportan minerales importantes para el organismo. “También son ricas en hierro y potasio”, explica Weintraub.
El potasio ayuda a regular la presión arterial y el equilibrio de líquidos, mientras que el hierro es clave para producir hemoglobina, la proteína que transporta oxígeno en la sangre y contribuye a mantener los niveles de energía.

En general, la mayoría de las personas puede consumir lentejas con frecuencia dentro de una dieta equilibrada; sin embargo, los especialistas recomiendan moderación, ya que su alto contenido de fibra puede causar gases o hinchazón si se consumen en grandes cantidades.
“Aunque la fibra ofrece muchos beneficios, ese mismo nutriente que ayuda a la digestión puede provocar gases e hinchazón si se come demasiado de una sola vez”, advierte Palumbo.
Weintraub también señala que las lentejas contienen ciertos compuestos naturales que pueden afectar ligeramente la absorción de minerales si no se cocinan bien.
“También contienen compuestos como fitatos y lectinas que pueden reducir ligeramente la absorción de minerales o causar molestias si no están bien cocidos”, explica.
Aun así, concluye que, cuando se preparan correctamente, “las lentejas son un alimento simple y económico que ofrece una impresionante combinación de proteína vegetal, fibra y nutrientes esenciales en cada porción”.
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