
El Vaticano amaneció con la triste noticia del fallecimiento del Papa Francisco a los 88 años. Un suceso que entristece a sus fieles devotos, pero que también obliga a la institución católica a activar sus protocolos para la elección de nuevo sumo pontífice. Como ha ocurrido durante el paso del tiempo, en estos casos hay un procedimiento para la elección de un nuevo Santo Padre.
El conclave (la junta de cardenales) se reunirá pronto para definir al próximo Papa y desde ya se conocen potenciales candidatos a suceder al fallecido Papa Francisco. Uno de los favoritos se llama Raymond Burke, cardenal nacido en Wisconsin que cuenta con el favoritismo de Donald Trump.

¿QUIÉN ES RAYMOND BURKE?
Se cree que hay al menos diez cardenales en la lista para suceder al Papa Francisco y uno de ellos es Raymond Burke, el candidato preferido por Donald Trump. El oriundo de Wisconsin tiene 76 años, es muy conservador y ha tenido diferencias marcadas con el difundo Papa Francisco en temas como la flexibilización de las políticas hacia las personas LGTBQ+, el divorcio y el rol de la mujer en la iglesia.
Burke fue ordenado sacerdote en 1975 por el Papa Pablo VI y obispo en 1995 por el Papa Juan Pablo II. Ya en 2003, el Papa Juan Pablo II lo nombró arzobispo de San Luis, y en 2008, el Papa Benedicto XVI lo designó prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, la máxima autoridad judicial de la Iglesia. Dos años después, fue nombrado cardenal por Benedicto XVI.
Burke ha apoyado abiertamente a Donald Trump en sus políticas refrentes a construir un muro en la frontera sur, alegando que se estaban “defendiendo los valores de la Iglesia”. Un pensamiento totalmente distinto al que profesaba el Papa Francisco.
ROCES CON EL PAPA FRANCISCO
Por ser considerado ultraconservador, Burke tuvo diferentes ideas a las del Papa Francisco, lo que generó rupturas en su relación. Tras el nombramiento del sumo pontífice argentino, lo expulso de la Congregación para los Obispos -organismo que ayuda al Papa a elegir nuevos obispos. También lo expulsó del Tribunal Supremo, alegando que la medida ya estaba planeada y que no lo castigaba.
El Papa Francisco también canceló el acuerdo de gratuidad de Burke para su apartamento en Roma y su salario mensual de 5.000 euros, aunque lo presentó como una reasignación de privilegios. El cardenal dijo que le parecía claro que “el Papa no me quiere en ningún puesto de liderazgo”, aunque aclaró que “nunca tuve la impresión de que me considerara su enemigo”.












