En EE.UU. el Gobierno reemplazó MyPlate por una pirámide alimentaria invertida que redefine las prioridades en la dieta diaria. | Crédito: realfood.gov
En EE.UU. el Gobierno reemplazó MyPlate por una pirámide alimentaria invertida que redefine las prioridades en la dieta diaria. | Crédito: realfood.gov

El Gobierno de Estados Unidos volvió a poner el foco en la alimentación con la publicación de sus nuevas directrices dietéticas, un documento que se actualiza cada cinco años y que no solo orienta a las familias, sino que también define qué se sirve en escuelas, programas sociales y comedores federales. En esta ocasión, el mensaje llega envuelto en la narrativa de “hacer a América saludable otra vez”, con un tono que apela al sentido común y a la idea de que la comida puede ser una herramienta directa para mejorar la salud. Aunque hubo expectativa por posibles cambios drásticos, la nueva guía opta por ajustes claros en las prioridades, abandona símbolos conocidos del pasado y reabre debates que desde hace años dividen a médicos, nutricionistas y autoridades sanitarias.

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Uno de los cambios más visibles es la desaparición de MyPlate, la guía visual que durante años recomendó dividir el plato en porciones similares de cereales, frutas, verduras y proteínas, con una pequeña presencia de lácteos. En su lugar, el Gobierno retoma una pirámide alimentaria, ahora invertida y con un diseño desigual que refleja nuevas prioridades. En esta versión, la base ya no es la misma: arriba quedan los alimentos que deben consumirse con más moderación, mientras que en la parte inferior se concentran los grupos que ahora se consideran centrales para la dieta diaria.

Más proteínas en cada comida

Las nuevas directrices hacen un énfasis claro en la ingesta de proteínas, recomendando que estén presentes en cada comida del día. El cambio no es menor: mientras que la pauta anterior sugería unos 0.8 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal, ahora se anima a consumir entre 1.2 y 1.6 gramos por kilogramo, es decir, hasta el doble de la cantidad mínima tradicional. Según la administración, este ajuste responde a la necesidad de mejorar la saciedad, la masa muscular y la salud metabólica, aunque no todos los expertos coinciden con ese enfoque.

En EE.UU. las nuevas directrices dietéticas ponen el foco en aumentar el consumo de proteínas en cada comida del día. | Crédito: realfood.gov
En EE.UU. las nuevas directrices dietéticas ponen el foco en aumentar el consumo de proteínas en cada comida del día. | Crédito: realfood.gov

Otro giro importante es la recomendación de lácteos enteros, una ruptura con años de mensajes oficiales que promovían versiones descremadas o bajas en grasa para reducir la ingesta de grasas saturadas. El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., calificó esas recomendaciones anteriores como “anticuadas”, defendiendo que el problema no está tanto en la grasa natural de los alimentos como en otros componentes de la dieta moderna. Aun así, las directrices mantienen el límite oficial: las grasas saturadas no deben superar el 10% de las calorías diarias, aunque este punto sigue siendo uno de los más polémicos.

Kennedy ha dejado clara en varias ocasiones su postura personal a favor de ciertos alimentos tradicionalmente cuestionados. Incluso realizó una visita pública a un restaurante que reemplazó aceites vegetales por sebo de vacuno, gesto que reforzó la idea de un cambio cultural en la conversación sobre la grasa. Sin embargo, organizaciones como la Asociación Estadounidense del Corazón mantienen una postura más conservadora y recomiendan que las grasas saturadas no superen el 6% de las calorías diarias para reducir el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y colesterol LDL elevado.

Menos ultraprocesados y azúcares

Donde sí parece haber mayor acuerdo es en la necesidad de reducir los alimentos ultraprocesados, los azúcares añadidos y el exceso de sodio. La Asociación Médica Estadounidense (AMA) celebró que las nuevas directrices apunten directamente a estos factores, a los que vincula con enfermedades crónicas como la diabetes, las cardiopatías y la obesidad. Para la AMA, el mensaje es claro: la comida también es medicina, y estas recomendaciones ofrecen una guía más comprensible tanto para pacientes como para médicos.

No todos están convencidos. Marion Nestle, profesora emérita de nutrición y salud pública de la Universidad de Nueva York, considera que limitar los ultraprocesados es un avance importante, pero cuestiona el fuerte énfasis en las proteínas. A su juicio, los estadounidenses ya consumen suficientes y esta insistencia podría ser una vía indirecta para promover más carne y lácteos con alto contenido graso, dificultando cumplir los límites de grasas saturadas.

Qué alimentos se aconseja evitar

Las nuevas directrices son explícitas al señalar qué conviene reducir o evitar. En primer lugar, apuntan a los alimentos ultraprocesados, especialmente los snacks preenvasados como papas fritas, galletas, dulces y productos con largas listas de ingredientes. También recomiendan limitar los azúcares añadidos, fijando un máximo de 10 gramos por comida. Para identificarlos, sugieren revisar etiquetas y desconfiar de ingredientes que incluyan términos como “azúcar”, “jarabe” o palabras que terminen en “-osa”.

Los carbohidratos refinados también quedan en la lista de advertencia, al igual que el consumo excesivo de sodio. En este punto no hay cambios: la mayoría de los mayores de 14 años debería consumir menos de 2,300 miligramos de sodio al día, con límites más bajos para niños según la edad.

Qué alimentos se recomienda consumir

Del otro lado, las directrices priorizan los alimentos ricos en nutrientes y las comidas preparadas en casa. Se anima a consumir frutas y verduras en su forma original, aunque se aclara que las versiones congeladas, deshidratadas o enlatadas son válidas si no contienen azúcares añadidos. La nueva pirámide también da un lugar destacado a las proteínas, los lácteos enteros y las grasas saludables, mientras que los cereales integrales quedan en un plano secundario frente a versiones anteriores.

En EE.UU. las nuevas recomendaciones dietéticas promueven el consumo de frutas y verduras en su forma original como base de una alimentación más saludable. | Crédito: realfood.gov
En EE.UU. las nuevas recomendaciones dietéticas promueven el consumo de frutas y verduras en su forma original como base de una alimentación más saludable. | Crédito: realfood.gov

Alcohol: menos es mejor

Otro cambio llamativo es la eliminación de límites diarios específicos para el alcohol. Antes, la recomendación era clara: no más de una bebida al día para mujeres y dos para hombres. Ahora, el mensaje se simplifica: beber menos alcohol mejora la salud en general, sin establecer cifras concretas.

Estas directrices no se quedan en el papel. Definen el contenido de los almuerzos escolares, las comidas militares y programas federales como SNAP y los Programas de Nutrición Infantil. La Casa Blanca aseguró que los cambios se implementarán de forma gradual durante los próximos dos años, lo que significa que millones de personas verán reflejado este nuevo enfoque en su alimentación diaria.

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SOBRE EL AUTOR

Periodista. Estudió Comunicación en la Universidad de Lima. Diez años de experiencia en medios digitales. Actualmente se desempeña como redactor del Núcleo de Audiencias de El Comercio.

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