El Acuerdo de Escazú fue suscrito por el Perú en setiembre del 2018. Aún falta ser ratificado por 11 países. (Foto: Rolly Reyna / Archivo)
El Acuerdo de Escazú fue suscrito por el Perú en setiembre del 2018. Aún falta ser ratificado por 11 países. (Foto: Rolly Reyna / Archivo)
Por Farid Kahhat

El Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales fue adoptado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 1989. Ese convenio establece, entre otros, el derecho de esos pueblos a ser consultados sobre cualquier proyecto en sus territorios que pueda afectar sus intereses o derechos colectivos. Si es de los que creen que la consulta previa favoreció a grupos radicales enemigos de la inversión minera, puede culpar por nuestra adhesión al Convenio 169 tanto al gobierno de Alberto Fujimori (que aprobó su adopción en 1993), como al Congreso Constituyente Democrático de mayoría fujimorista (que permitió su ratificación). Pero fue recién en el 2011 que el Perú se convirtió en el primer país latinoamericano que convirtió el derecho a la consulta previa en ley. Cerca de una década después, sin embargo, su grado de aplicación y sus implicaciones prácticas siguen siendo materia de controversia.