El ex rey de España, Juan Carlos I, se sienta en un automóvil después de aterrizar en un jet privado en el aeropuerto de Peinador en Vigo, Pontevedra, el 19 de mayo de 2022. (BRAIS LORENZO / AFP).
El ex rey de España, Juan Carlos I, se sienta en un automóvil después de aterrizar en un jet privado en el aeropuerto de Peinador en Vigo, Pontevedra, el 19 de mayo de 2022. (BRAIS LORENZO / AFP).
Agencia AFP

, padre del rey Felipe VI, llegó la tarde de este jueves a para realizar una breve y criticada visita, la primera desde que se exilió hace dos años en Abu Dabi entre sospechas de lucrarse ilegalmente.

Si bien todas las causas contra el exmonarca de 84 años fueron archivadas, las revelaciones sobre el origen poco claro de su fortuna dañaron seriamente su imagen, apreciada hasta entonces por su papel en la transición a la democracia tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975.

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El avión privado en el que viajaba el ex jefe de Estado aterrizó poco después de las 19H00 locales (17H0 GMT) en el aeropuerto de Vigo (Galicia, noroeste). Juan Carlos de Borbón, que durante su visita verá a su hijo, el rey Felipe VI, descendió lentamente por la escalerilla y fue recibido con un abrazo por una de sus hijas, la infanta Elena.

Posteriormente se desplazará a Sanxenxo, una localidad costera gallega que acoge este fin de semana una regata de vela en la que participa el equipo que el antiguo monarca solía capitanear, el “Bribón”.

El ex jefe de Estado (1975-2014) viajará el lunes a Madrid para estar con su esposa Sofía, su hijo el rey Felipe VI y su familia, antes de volver a Abu Dabi, donde se instaló en agosto de 2020.

Discrepancias entre partidos

Aunque el presidente del gobierno, el socialista Pedro Sánchez, ha mantenido discreción sobre el regreso, se opuso, según la prensa española, a que Juan Carlos I pernoctara en el palacio de la Zarzuela de Madrid, por ser una residencia oficial, y finalmente dormirá en casa de un amigo en Sanxenxo.

La ministra de Economía, Nadia Calviño, dijo que “todos los ciudadanos españoles merecen una explicación” por unas “informaciones que son muy inquietantes” aparecidas en los últimos tiempos.

Más directo fue el socio minoritario de la coalición de gobierno, el partido de extrema izquierda Podemos, que afirmó, en un mensaje en Twitter, que “la monarquía es una institución diseñada para delinquir” y “la Justicia no es igual para todos”.

En cambio, la oposición conservadora defendió el viaje. “El rey emérito no tiene causas pendientes en su país y tiene todo el derecho a visitar o a regresar a España”, afirmó el martes el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.

En Sanxenxo, las reacciones de los vecinos entrevistados por AFP a la visita eran positivas.

“No tenía por qué haber estado ausente tanto tiempo, tampoco. Hizo cosas buenas, yo pienso que debe de volver a estar con su familia”, explicó Ester del Río, de 54 años, mientras que Marina del Rey, ama de casa, sostenía que “es su país” y que hizo “muchas cosas buenas en España”.

Una monarquía en apuros

La Corona española se ha visto salpicada en los últimos años por los escándalos. A las revelaciones sobre la fortuna de Juan Carlos I se les unieron asuntos mundanos, como el viaje a cazar elefantes a África con su amante Corinna Larsen, en 2012, en plena crisis económica, por el que pidió perdón y que se descubrió porque sufrió un accidente.

Además, su yerno, Iñaki Urdangarín, fue condenado en 2018 a casi 6 años de cárcel por los negocios ilegales que hizo al frente de la fundación que encabezaba, en un juicio en el que también se sentó en el banquillo de los acusados su hija, la infanta Cristina, finalmente condenada a pagar una multa.

La más importante de las tres investigaciones abiertas por la fiscalía a Juan Carlos I buscaba determinar si cobró comisiones por la adjudicación a dos empresas españolas de un contrato para la construcción de un tren de alta velocidad entre La Meca y Medina, en Arabia Saudita, en 2011.

Una transferencia en 2008 de 100 millones de dólares por parte del rey de Arabia Saudita a una cuenta suiza de la cual era beneficiario despertó las sospechas, pero la fiscalía concluyó que se trató de “un regalo”.

En 2014, Juan Carlos abdicó en su hijo, y justificó su exilio en Abu Dabi en la necesidad de “facilitar” el trabajo a Felipe VI.

El rey ha tratado en los últimos tiempos de marcar distancias con su padre, y en marzo de 2020 renunció a su herencia y le retiró su asignación anual de casi 200.000 euros.

Más recientemente, a finales de abril, puso en marcha, con el gobierno de Sánchez, una operación de “transparencia” en la Casa Real, que ahora deberá auditar sus cuentas, hacer públicos sus contratos o hacer un inventario de los regalos recibidos.

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