Milagros Asto Sánchez

A la peruana Cristina Gallegos limeña, 20 años en el le recordó por qué el trabajo en un hospital no es igual al de una residencia de ancianos. “En un hospital puede ingresar un paciente e irse de alta al día siguiente, pero en una residencia los abuelos son personas que ves llegar y envejecer junto a ti”.

Cristina tiene 60 años y ha trabajado los últimos 10 en una residencia geriátrica en Madrid. Estuvo ahí cuando llegó el virus y puso el hombro cuando la emergencia los sobrepasó. Trabajó hasta que un dolor en el pecho y la espalda hizo que la enviaran a su casa el 26 de marzo. Hasta ese momento 30 de los 250 abuelos de la residencia habían muerto por la pandemia. “Afortunadamente en las semanas siguientes no presenté fiebre ni tuve otros síntomas del virus”, dice a El Comercio desde su casa. Hoy volvió a trabajar.

Las residencias geriátricas son la cara más triste de una enfermedad que se ensaña con los ancianos en Europa. Tan solo en España, el tercer país más golpeado del mundo por el COVID-19, unos 10.690 adultos mayores han muerto por el virus en esos centros, según un recuento de Europa Press. La Comunidad de Madrid es la región española más afectada, con 4.250 fallecidos hasta la semana pasada.

“Es algo muy triste de ver. Son abuelos que han estado muchos años con nosotros, los hemos conocido, los hemos visto envejecer y ahora hemos visto cómo se han tenido que ir”, dice conmovida Cristina, que desempeña el cargo de gerocultora, como se denomina al personal que cuida a los ancianos.

Cristina Gallegos (sexta en el grupo empezando desde la izq.) trabaja desde hace 10 años en una residencia de ancianos en el centro de Madrid. (Foto: Cristina Gallegos / Cortesía para El Comercio)
Cristina Gallegos (sexta en el grupo empezando desde la izq.) trabaja desde hace 10 años en una residencia de ancianos en el centro de Madrid. (Foto: Cristina Gallegos / Cortesía para El Comercio)

Para la peruana y sus compañeros trabajar con la población mayor en esta pandemia se resume en dos palabras: tristeza e impotencia. Cuando la crisis empezó trataron por todos los medios de evitar que los abuelos se contagiaran. Se suspendieron las visitas de sus familiares. Se dispuso que no salieran de sus habitaciones. Muchos de ellos no entendían qué pasaba. “Pocos nos preguntaban por qué estábamos disfrazados con trajes y mascarillas. A ellos les decíamos que había un virus, que ellos no podían salir de sus habitaciones porque el virus era terrible”.

Pero contener la enfermedad fue imposible y los abuelos empezaron a morir ante sus ojos. Nadie los podía acompañar. “Ni nosotros podíamos estar cerca, ellos han cerrado sus ojos estando solos”. “No es igual trabajar en un hospital que en una residencia de ancianos”, dice una vez más y de nuevo la voz se le entrecorta.

Un mensaje desde el centro de salud

Hace un mes, cuando ya avizoraba el inminente colapso del sistema sanitario, el médico Jorge Ramos –chalaco, 11 años en España– decidió motivar al personal del centro de salud en el que trabaja en Colmenar Viejo, a las afueras de Madrid, a dirigirse directamente a la población. “¿Y el gobierno aún tiene que decirte que te quedes en casa?” resuena en el video de dos minutos en el que el peruano y sus compañeros hablan sobre el virus.

“Quería que la ciudadanía se diera cuenta de que estamos frente a un problema que requiere del apoyo y trabajo de todos”, dice a este Diario el médico de 40 años, autor del texto del video y gestor de su realización. Lo único que no hizo fue el trabajo de edición, que recayó en las manos de Richard Strat, un viejo amigo que aún tiene en el Callao.

El video fue compartido hace una semana en las redes sociales oficiales de la Comunidad de Madrid.

Según datos proporcionados a El Comercio por el Consulado General del Perú en Madrid, de los aproximadamente 100 mil peruanos que viven en esa ciudad, 1126 se registraron como médicos y 2054 como enfermeros al indicar su profesión.

El trabajo de Jorge, especializado en medicina familiar y comunitaria, nunca ha sido fácil, pero ahora hay veces en las que parece imposible. Hospitales repletos, bolsas de basura convertidas en trajes de protección individual y pacientes llegados a pie por la falta de ambulancias son parte de la nueva realidad. Lo único que no ha cambiado es el compromiso del personal del centro médico, que hoy dobla turnos y trabaja de lunes a domingos para enfrentar a un virus que no entiende de cansancios ni sistemas sanitarios colapsados.

Jorge Ramos lleva 11 años viviendo en España y trabajando para el Servicio Madrileño de Salud. (Foto: Jorge Ramos / Cortesía para El Comercio)
Jorge Ramos lleva 11 años viviendo en España y trabajando para el Servicio Madrileño de Salud. (Foto: Jorge Ramos / Cortesía para El Comercio)

El virus nos golpeó tanto que ahora el 20% de los enfermos es personal sanitario”, dice el médico. Para entenderlo bien tan solo hay que volver al video. La primera persona que aparece en las imágenes grabadas hace unas semanas es el director de su centro de salud, actualmente intubado con una neumonía grave por coronavirus. También están enfermos una de las administrativas, cinco médicos y algunas enfermeras.

Es muy duro cuando te enteras que hay compañeros de trabajo enfermos y no sabes si van a volver. Llega a un punto en que tu cabeza se satura, en que te preguntas si serás el siguiente, en qué pasará con tu familia”, afirma.

Por eso, cada vez que tiene algo de tiempo libre aprovecha en alertar a sus amigos y familiares en el Perú de que nada de lo que ocurre en España, Italia y ahora en Estados Unidos es tan lejano como parece. “Si en España esto nos ha revolcado como una ola gigantesca, no quiero imaginar lo que puede llegar a ocurrir en el Perú. No hay sistema sanitario que lo pueda soportar y la gente va a empezar a morir, sobre todo gente mayor, gente pobre. Vendrá el caos y la gente perderá sus trabajos”.

¿Y aún el gobierno tiene que decirles que se queden en sus casas?”, se pregunta. Y espera que la respuesta más temprano que tarde sea “no”.

El médico labora en el Centro de dalud Colmenar Viejo Sur, en las afueras de Madrid. "Mi especialidad demanda el primer contacto del paciente con el sistema sanitario. También me dedico a las guardias de urgencias extrahospitalarias", señala. (Foto: Jorge Ramos / Cortesía para El Comercio)
El médico labora en el Centro de dalud Colmenar Viejo Sur, en las afueras de Madrid. "Mi especialidad demanda el primer contacto del paciente con el sistema sanitario. También me dedico a las guardias de urgencias extrahospitalarias", señala. (Foto: Jorge Ramos / Cortesía para El Comercio)

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¿Qué es el coronavirus?

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), los coronavirus son una amplia familia de virus que pueden causar diferentes afecciones, desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS-CoV).

El coronavirus descubierto recientemente causa la enfermedad infecciosa por coronavirus COVID-19. Ambos fueron detectados luego del brote que se dio en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

El cansancio, la fiebre y la tos seca son los síntomas más comunes de la COVID-19; sin embargo, algunos pacientes pueden presentar congestión nasal, dolores, rinorrea, dolor de garganta o diarrea.

Aunque la mayoría de los pacientes (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial, alrededor de una de cada seis personas que contraen la COVID-19 desarrolla una afección grave y presenta dificultad para respirar.

Para protegerse y evitar la propagación de la enfermedad, la OMS recomienda lavarse las manos con agua y jabón o utilizando un desinfectante a base de alcohol que mata los virus que pueden haber en las manos. Además, se debe mantener una distancia mínima de un metro frente a cualquier persona que estornude o tose, pues si se está demasiado cerca, se puede respirar las gotículas que albergan el virus de la COVID-19.

¿Cuánto tiempo sobrevive el coronavirus en una superficie?

Aún no se sabe con exactitud cuánto tiempo sobrevive este nuevo virus en una superficie, pero parece comportarse como otros coronavirus.

Estudios indican que pueden subsistir desde unas pocas horas hasta varios días. El tiempo puede variar en función de las condiciones (tipo de superficie, la temperatura o la humedad del ambiente).

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El Comercio mantendrá con acceso libre todo su contenido informativo sobre el coronavirus.

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