Por El País de España

Quizá fue un vecino soplón. O un espía ruso. Lo cierto es que una enorme explosión prendió fuego inmediatamente a los corrales de la granja de Yuri, mató a 20 vacas, se llevó por delante el techo de uralita y esculpió un enorme boquete en el suelo de la granja, en medio de la nada en la región de Donetsk, entre campos de cultivo y caminos de tierra en el cada vez más caliente frente de Izium, donde los combates entre las fuerzas ucranias y rusas se han intensificado en los últimos días. El bombardeo ruso apuntaba a posiciones ucranias, pero los soldados de Kiev suelen apostar por puestos avanzados móviles y los rusos erraron el tiro. “Alguien informó de que por la zona hay militares, pero fallaron. Y fallarán de nuevo”, remarca un oficial del Ejército ucranio.