Un ápice de vergüenza

El intento inicial del Congreso de blindar a la congresista María Cordero Jon Tay fue un episodio abyecto.

    Editorial El Comercio
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    María Cordero Jon Tay (no agrupada) es una de las congresistas acusadas por haber recortado el sueldo de uno de sus trabajadores. (Foto: Congreso).
    María Cordero Jon Tay (no agrupada) es una de las congresistas acusadas por haber recortado el sueldo de uno de sus trabajadores. (Foto: Congreso).
    / Hector Portal

    Ayer, después de muchas dilaciones, el Congreso finalmente definió el futuro inmediato de la legisladora María Cordero Jon Tay (no agrupada) al aprobar el levantamiento de su inmunidad para que sea investigada por el Ministerio Público y al suspenderla de sus funciones mientras duren estas pesquisas. Frente a ello, sin embargo, cabe hacer dos precisiones: la primera es que estas medidas solo prosperaron luego de una primera votación en la que fueron desestimadas y la segunda es que no se aprobó una tercera solicitud para que fuera inhabilitada por diez años por haber infringido la Constitución.

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