LatinoaméricaEra el 19 de marzo del 2021, un viernes por la tarde, en la zona sur de Cusco. Parado en un balcón frente a una pequeña plaza, con el infaltable sombrero de copa alta en la cabeza, un poncho rojo y un enorme lápiz de tecnopor en la mano, el entonces candidato presidencial Pedro Castillo, de Perú Libre, dijo: “Hay que desactivar la Defensoría del Pueblo. Ustedes conocen. ¿La Defensoría del Pueblo ha defendido a Espinar? Pero cuánto se lleva...”.
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El profesor chotano insinuó tres cosas al mismo tiempo: que la defensoría no funciona, que esta oficina nunca se ha ocupado de los problemas de esa localidad, y que, quizá sí, pero a cambio de dinero. Lo aplaudieron, él agitó el lápiz en el aire, quizá no se dio cuenta de lo que acababa de prometer. Faltaba menos de un mes para la primera vuelta de esas tortuosas elecciones.
Unas semanas después, un señor llamado Josué Gutiérrez, de quien muy pocos recordaban su gris pasado político, abrió una cuenta en Twitter. Lo primero que escribió, 72 horas antes de las elecciones, cuando las últimas encuestas circulaban por WhatsApp, fue: “Ya todo está consumado. Pedro presidente”.
Ese señor Gutiérrez acaba de jurar como nuevo defensor del Pueblo.

Pasado pesado
No hay mucho que contar sobre la experiencia política o académica del nuevo titular de la Defensoría del Pueblo, y ese es solo uno de los problemas.
Gutiérrez fue congresista entre el 2011 y el 2016, por el partido Gana Perú. Tampoco hay mucho que destacar en esta etapa parlamentaria, salvo que promovió una ley para crear un colegio de detectives. Llegó a ser vocero de su bancada, quizá como premio por algún imperceptible mérito.
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En los años previos, trabajó como regidor y consejero municipal en Huánuco. Se podría decir que empezó ‘de abajo’ y que fue acumulando conocimiento de la política peruana, pero eso sería condescendiente e inexacto. El golpe de suerte que disparó la carrera de Gutiérrez se dio cuando fue contratado como asesor parlamentario de Perú Libre (octubre del 2021), y cuando recibió el carnet de ese partido encabezado por Vladimir Cerrón (enero del 2022).
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Ahora hablemos de los problemas del presente. Gutiérrez ha dado muestras de no ser precisamente el funcionario con mayor tolerancia, algo que se esperaría de un defensor del Pueblo. Cuando el Congreso lo entrevistó para ver si calificaba para el cargo, se le preguntó su opinión acerca del Día de la Visibilidad Lésbica, y él respondió: “Estas deformidades son libertinajes”. Esta semana, además, se reunió en la recién estrenada oficina con integrantes de ‘Los Combatientes’, un violento grupo ultraconservador ligado a ‘La Resistencia’. El mensaje de sus primeros días en el cargo es clarísimo.
"Cuando el Congreso lo entrevistó para ver si calificaba para el cargo, se le preguntó su opinión acerca del Día de la Visibilidad Lésbica, y él respondió: 'Estas deformidades son libertinajes'”.
Aun siendo un personaje muy cercano a Perú Libre y a Vladimir Cerrón, su elección se logró, en gran parte, con los votos de Fuerza Popular y Acción Popular. Allí se encendió otra alarma: Gutiérrez integrará la comisión especial encargada de elegir a los miembros de la Junta Nacional de Justicia, que es, a su vez, la entidad que elegirá a los jueces y fiscales en todo el país. Es difícil no pensar en el uso político que se dará al cargo que acaba de recibir.
La Defensoría del Pueblo fue creada en 1996. Desde entonces, casi todos los defensores han tenido una participación destacada en momentos cruciales para la vida política del país. Desde Jorge Santistevan, el primero que ocupó el cargo y quien enfrentó los años más graves del fujimorato, hasta Eliana Revollar, una funcionaria de larga trayectoria, quien asumió el puesto de manera interina en abril del 2022 y condujo la institución cuando estallaron las protestas contra el gobierno de Dina Boluarte, la defensoría se mantuvo a salvo de los intereses políticos de turno.
Al final, la promesa –o amenaza– que hizo Castillo aquella tarde lejana en Espinar se cumplió, pero con otros protagonistas.
NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.

















