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Editorial: Se necesitan pelonas

El discurso de confrontación entre quienes disputaron la segunda vuelta tiene que cambiar para hacer viable el nuevo gobierno

Editorial: Se necesitan pelonas

Editorial: Se necesitan pelonas

De acuerdo al recuento de actas de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Pedro Pablo Kuczynski mantiene una ligera ventaja sobre su contrincante Keiko Fujimori en las elecciones de este domingo. 

Sea el que fuese el resultado, sin embargo, parece claro que a ambos partidos les convendría bajar el tono, sin que esto signifique que se dejen de lado, por parte de las autoridades competentes, las necesarias investigaciones de algunos hechos graves revelados durante la campaña, o su convalidación moral. A Pedro Pablo Kuczynski le convendría esta bajada de tono porque no cabe un gobierno viable con la abierta enemistad de quien, guste o no, tiene el respaldo de la mitad del país y la mayoría absoluta en el Congreso. Y a Keiko Fujimori porque, dados los antecedentes que tiene su movimiento y los temores que genera, tendría muy difícil el camino si decidiese gobernar sin buscar consensos que vayan más allá de su propio partido. 

“Cómo has cambiado, pelona”, le recitó la candidata de Fuerza Popular (FP) a su contrincante de Peruanos por el Kambio (PPK) en el primero de los dos debates que sostuvieron, en alusión al contraste que existía entre el apoyo que le brindó en la segunda vuelta de las elecciones del 2011 y los ataques de los que esta vez la estaba haciendo objeto.

Mientras que, en el debate siguiente, Kuczynski le retrucó: “Tú no has cambiado, pelona”, en evidente sugerencia de que el fujimorismo que ella lideraba en estas elecciones entrañaba esencialmente los mismos vicios que el de antaño; es decir, autoritarismo y corrupción.

Y la verdad es que, en una importante medida, ambos tenían razón.

Hace cinco años, el ex ministro de Economía respaldó efectivamente la postulación de la señora Fujimori en una manifestación pública, entre evocaciones de lo que hizo “el papá de Keiko” y arengas sobre la “economía estable” que ella podría darle al país. Un entusiasmo que ciertamente contrasta con las invocaciones de su reciente propaganda a no permitir una reedición del ‘Grupo Colina’ o de las esterilizaciones forzadas (dos miasmas del fujimorismo que ya se conocían cuando la apoyó en el 2011 y que, en última instancia, no son atribuibles a ella), por citar solo un ejemplo.

Otros dardos del aspirante presidencial de PPK, sin embargo, sí se nutren de las actitudes o las sombras relacionadas con algunos de los actuales colaboradores de la lideresa de FP (como José Chlimper y Joaquín Ramírez) y ponen, sin duda, en entredicho el pregonado cambio que ella habría promovido en esa opción política.      

Dicho todo esto, es evidente que ambas organizaciones van a necesitarse a partir del 28 de julio. En otras palabras, que sin renunciar a la necesaria investigación y esclarecimiento de los asuntos que se han imputado mutuamente –y sin convalidar aquellos que parecen responder a una realidad–, es importante que ambos partidos retrocedan en sus excesos retóricos y cambien para poder sacar adelante materias en las que, a juzgar por lo que dicen sus planes de gobierno (y no sus ofertas demagógicas de última hora), podrían tener un horizonte común. O incluso para tomar ideas uno del otro. 

¿No es acaso verosímil que estas dos agrupaciones –junto con otras también presentes en el futuro Congreso– lleguen a coincidencias en materia económica, de seguridad, de programas sociales y reforma electoral, por citar solo cuatro ejemplos? 

Felizmente, la misma noche del domingo, tras conocerse las primeras proyecciones de los resultados, los dos ex candidatos presidenciales hicieron, cada uno por su lado, un llamado que parecería desbrozar el camino para acabar con las asperezas. 

“Vamos a conversar con todos, vamos a tener un gobierno de consenso, no más pugna y enfrentamiento”, ofreció Pedro Pablo Kuczynski. Mientras que Keiko Fujimori proclamó: “No queremos violencia, no queremos odios. Queremos un Perú con unidad y reconciliación”.

Y hasta una persona tan identificada con la ‘línea dura’ del fujimorismo como la congresista Luis María Cuculiza ha señalado: “Yo soy peruana y si Keiko no sale, no nos queda otra cosa que apoyar a PPK”. Al tiempo que el ex candidato vicepresidencial de esta última organización, Martín Vizcarra, ha anticipado que “entenderse [con sus antiguos rivales] no va a ser fácil, pero es una obligación”.

Así las cosas, es de esperar que en todas las partes involucradas las voces reflexivas se impongan a las recalcitrantes en este trance post-electoral, porque la verdad es que ahora se necesitan pelonas.

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