Lima, 30 de agosto de 1983.  A los 70 años, Lolo Fernández recibió uno más de los numerosos homenajes que le rendían tras su retiro del fútbol activo en 1953. En la imagen, en el estadio que lleva su nombre completamente repleto de hinchas cremas. A su lado, el animador de TV. y locutor radial Augusto Ferrando. (Foto: GEC Archivo Histórico)
Lima, 30 de agosto de 1983. A los 70 años, Lolo Fernández recibió uno más de los numerosos homenajes que le rendían tras su retiro del fútbol activo en 1953. En la imagen, en el estadio que lleva su nombre completamente repleto de hinchas cremas. A su lado, el animador de TV. y locutor radial Augusto Ferrando. (Foto: GEC Archivo Histórico)
/ EL COMERCIO
Por Carlos Batalla

Cañete, al sur de Lima, es una tierra brava y sensible. Nacieron allí populares músicos como Caitro Soto e intensos poetas como Enrique Verástegui; pero también lo hicieron hábiles y potentes futbolistas, uno de los más notables fue Lolo Fernández. Fue en la hacienda Hualcará, de su eterno y mítico Cañete, que doña Raymunda Meyzán lo acarició por primera vez ese 20 de mayo de 1913. Era su sexto hijo, y su esposo, don Tomás Fernández, pensó en ponerle “Teodoro Oswaldo” y así lo registró: Teodoro Oswaldo Fernández Meyzán (1913-1996). Así empezó su leyenda.

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