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Los Iracundos, "Felicidad, felicidad" y el poeta que tiraba piedras

No deja de ser una paradoja cantarle algo tan triste a la felicidad. Sin embargo, para estos seis muchachos de Paysandú (Uruguay), esta canción fue también la coronación de un esfuerzo que había comenzado un año atrás, con el gran éxito que tuvo el tema Es la lluviaque cae. Ahora con ustedes, un grupo que no necesita presentación, sino un par de buenos parlantes.

Corría 1968, un año marcado por los movimientos sociales, los derechos civiles y los deseos de revolución. Los Iracundos vivían un periodo dorado con canciones como Felicidad, felicidad, como podemos ver en estas imágenes en blanco y negro sacadas de aquella presentación que tuvieron en los estudios de América Televisión, en Lima.

Poder ser como el viento y no parar jamás, volar por sobre el mundo buscando sin cesar, luego cuando la encuentres ya estás por alcanzarla, te despiertas, no eres viento y no hay nada en torno a ti”, dice el comienzo de una canción que no era nada romántica, sino, más bien, pesimista y que nos hablaba de lo frágil y efímera que resulta siendo la felicidad. “Tener esta mariposa en una jaula de oro, dejar la puerta abierta para verla así volar, correrla por el campo tratando de agarrarla y llamarla en voz alta, pero ella igual se va”.

Para Los Iracundos, una banda que empezó llamándose los Blue Kings, Felicidad, felicidad no solo representó el comienzo de su monarquía en las radios sudamericanas, sino que fue también el nombre de su exitoso álbum de 1968, en el que figuran temas como La bambola y una versión de La plaga.

Dos portadas del disco "Felicidad, felicidad", lanzado en 1968.

Dos portadas del disco “Felicidad, felicidad”, lanzado en 1968.

Uno de aquellos países sudamericanos en los que Los Iracundos tuvieron gran fama fue Ecuador, donde se les recuerda también por su decisiva influencia en las elecciones presidenciales de 1996. Algunos de ustedes recordarán que uno de sus más fervientes seguidores era el entonces candidato presidencial Abdalá Bucaram.

Como señala el libro La mirada y la memoria: fotografías periodísticas del Ecuador, Bucaram le pidió a Los Iracundos que lo acompañasen en su gira proselitista por todo el país. “Apenas llegué a Ecuador, le pregunté a un taxista qué tal iba Bucaram”, recuerda Juan Carlos Velázquez, el baterista del grupo. “El taxista me contestó que no tenía posibilidad alguna”. Sin embargo, luego de la gira con Los Iracundos, Bucaram fue a la segunda vuelta y resultó electo. “Soy presidente gracias a Los Iracundos”, diría públicamente Bucaram, aunque su gobierno también sabría lo frágil y efímera que es la felicidad, pues duró apenas 6 meses.

Y ya que hablamos de Ecuador, acá tenemos nuevamente a Los Iracundos, cuando todavía contaban con la emblemática voz de Eduardo Franco. Las imágenes son de una presentación en vivo para la TV ecuatoriana, donde precisamente cantan Felicidad, felicidad.

La segunda guitarra de Los Iracundos, Juan Bosco Zabalo, menciona que el LP “Felicidad, felicidad” permaneció en el primer lugar de ventas en Ecuador durante varias semanas. “Esta grabación aseguró nuestra permanencia en aquel mercado, que más tarde se ampliaría a Perú, Colombia y Venezuela”. Bosco, incluso, señala que el boom fue tal que en el Perú comenzaron a aparecer agrupaciones seguidoras de Los Iracundos que realizaban actividades benéficas. Además, surgieron espacios radiales dedicados exclusivamente a Los Iracundos en Chiclayo, Cerro de Pasco, entre otras ciudades peruanas.

Por aquellos años, en el Perú precisamente, había un buen grupo llamado Los Jaguars, que hizo una versión instrumental de Felicidad, felicidad, la cual fue incluida en el álbum “Pizarra de éxitos Vol. 2”, publicado por el sello discográfico peruano Sono Radio. Los Jaguars tenían mucha influencia de The Ventures y Los Doltons. Escúchenlos.

Pero regresemos a Los Iracundos. En la contraportada de aquel LP “Felicidad, felicidad”, su mánager de entonces, Cacho Valdez (el mismo que compondría después el clásico Puerto Montt), escribió que aquel álbum de 1968 era el broche de oro de los tres primeros años de Los Iracundos.

Tal es la vigencia del tema Felicidad, felicidad que incluso una radio peruana de música nostálgica lleva parte del título en su nombre, y solía usar la canción en sus primeros anuncios promocionales. Por supuesto, hablamos de Radio Felicidad.

Pero, ¿cuál es la versión original?

La voz que escuchan acá pertenece a uno de los grandes cantautores italianos de la década del 60. Se trata de Gian Pieretti con el tema Felicità, felicità (Felicidad, felicidad), compuesta en 1968 por el propio Pieretti y Ricky Gianco, una dupla sobre la que profundizaremos después.

Al igual que la versión de Los Iracundos, la canción en italiano nos habla de lo inalcanzable que es la felicidad, la cual se marcha cuando uno está por atraparla. El inicio (muy similar a la versión en español) dice así:

Potter essere il vento (Poder ser el viento)
e non fermarsi mai, (y no detenerse jamás,)
e volare sopra il mondo (y volar sobre el mundo)
per cercare solo lei, (solo para buscarla,)
poi quando l’hai trovata (luego cuando la has encontrado)
e stai per prenderla con te (y estás por llevarla contigo)
ti svegli, non sei il vento, (te despiertas, no eres el viento,)
e non hai niente intorno a te. (y no tienes nada en torno a ti).

Considerado el “rey de la música de protesta” en Italia, Dante Luca Pieretti (su verdadero nombre), nació en 1940 en la localidad de Ponte Buggianese, en la región de Toscana. Una vez le preguntaron cuál era la música que escuchaba de niño. “Las bombas”, respondió. “No había música entonces. No teníamos ni siquiera una radio. Recuerdo a los alemanes y a todos nosotros escondidos en silencio, con los terneros amordazados para que no hicieran ruido”. Eran los cruentos años de la Segunda Guerra Mundial, la cual marcaría su infancia y su personalidad.

Izq.: Gian Pieretti, armónica y guitarra. Der.: Disco sencillo de "Felicità, felicità" (1968).

Izq.: Gian Pieretti, armónica y guitarra. Der.: Disco de “Felicità, felicità”.

Su vida dio un vuelco a inicios de los años 60. Después de insistentes llamadas telefónicas (lo llamaba tres veces a la semana), Pieretti consiguió reunirse con el compositor Ricky Gianco, llamado “el Pete Seeger italiano”. Pieretti quería hacerle escuchar algunas de sus composiciones y se citaron frente al cine Orfeo en Milán. Para reconocerse, ambos acordaron llevar camisas blancas. Pero cuando Pieretti llegó, se encontró con 25 camisas blancas. “Estaban de moda”, dijo.

A partir de entonces, Pieretti y Gianco comenzaron a componer temas que iban más allá del romanticismo, y expresaban un punto de vista sobre la realidad de los jóvenes italianos. Como dice el diario Libero, los dos parecían hechos el uno para el otro. “Las mágicas letras de Pieretti se adaptaban estupendamente a la onda musical de Gianco”.

Ricky Gianco junto a muñecos de los Beatles en una foto de 1965.

Ricky Gianco, el otro autor de “Felicidad, felicidad”, con muñecos de los Beatles.

En 1965, en plena explosión del movimiento beat en Italia, Gian Pieretti viajó con Ricky Gianco a Londres para ver con sus propios ojos lo que estaba pasando allá, en ese periodo bautizado como la “Swinging London”. En Londres, Pieretti pudo conocer a uno de sus ídolos, el cantautor escocés Donovan. Luego de asistir a uno de sus conciertos, Pieretti comprendió que ese era el tipo de música que quería hacer.

Al volver a Italia, Pieretti y Gianco compusieron la hermosa canción Il vento dell’est (El viento del este), inspirada en el tema Catch the wind de Donovan (ambas comparten la palabra “viento” en el título). Incluso, fue gracias a Donovan que el escritor estadounidense Jean Kerouac –el padre de la generación beat– buscó contactarse con Pieretti. Luego de escuchar la canción Il vento dell’est, Kerouac le pidió que lo acompañase en un ciclo de conferencias que iba a dar en Milán, Roma y Nápoles en octubre de 1966. Pieretti abría con su música las conferencias de Kerouac.

Izq.: Pieretti con el escritor Jean Kerouac. Der.: Años después con el escocés Donovan.

Izq.: Pieretti con Jean Kerouac. Der.: Años después con el escocés Donovan.

En 1967, Pieretti participó en el Festival de San Remo con la sarcástica canción Pietre (Piedras), que es el tema por el que más se le recuerda en Italia. La letra dice: “Tú eres bueno y te tiran piedras, eres malo y te tiran piedras, cualquier cosa que hagas, donde quiera que vayas, siempre piedras en la cara recibirás (…). Tú eres guapo y te tiran piedras, tú eres feo y te tiran piedras, y el día que quieras defenderte verás que tanta piedra en cara recibirás”. Escúchenlo y véanlo a colores.

Las canciones de Pieretti expresaban la frustración de los jóvenes en una sociedad inmersa en la guerra de Vietnam. Es en ese contexto que en 1968 aparece la canción Felicità, felicità, que nació como una “cuestión de protesta”. “Se partía del hecho de que el viento, cuando sopla, la primera cosa que se lleva es la felicidad”, le dijo Pieretti a la bloguera italiana Valentina Locchi. “La protesta era una corriente que cada quien interpretaba a su estilo”.

Uno de esos estilos lo tuvo la cantante italiana Mara Brunetta Pacini, más conocida como Brunetta, quien en marzo de 1968 sacó también un disco sencillo de Felicità, felicità. Brunetta fue una de las primeras cantantes italianas de rock. Escuchen su versión.

Gian Pieretti compuso Felicità, felicità pensando en hacerla concursar en el Festival de San Remo de 1968. Pero, al final, la canción fue llevada al Cantagiro, otro de los grandes festivales musicales que tenía una particularidad: los cantantes viajaban por toda Italia, por lo que era muy esperado por los jóvenes de localidades como Cuneo, Savona, Perugia o Ferrara.

“El Cantagiro tenía una atmósfera muy divertida. Se iba, se cantaba, la gente nos esperaba en las calles y nos pedía autógrafos. Sin embargo, había también un poco de protesta y nos debíamos defender”, recuerda Pieretti. La Italia de 1968 era un país que hervía de protesta y no eran pocos los que pensaban que los cantantes ganaban dinero inmerecidamente.

La fecha final de aquel Cantagiro 1968 se desarrolló en Recoaro Terme, una localidad de la región de Veneto cuya belleza cautivó al propio pensador alemán Friedrich Nietzsche.

Así que para terminar esta historia, les dejo el momento en el que Gian Pieretti, vestido de traje blanco, sube al escenario de Recoaro Terme para cantar Felicità, felicità. Es el 6 de julio de 1968. La canción no llegó a ganar el Cantagiro, pues era tan fuerte la competencia que llegar al primer lugar era tan inalcanzable como la felicidad.

Hasta la próxima canción.

Agradecimientos:

Video 1: Canal de manantialmusic / Video 2: Carlos Alberto Quiroz Casas

Video 3: Heduardo / Video 4: ildiscocollezionista

Video 5: Stefano Mecenero / Video 6: Aniello Salatiello

Michael Zárate – Datos de contacto:

Twitter: @elautista / Linkedin: michaelzarate1

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