Los peruanos futbolistas de Stanford

Les escribo desde Palo Alto, California, en el corazón de Silicon Valley, esa zona en el norte de California con una concentración increíble de empresas de alta tecnología e innovaciones (Google, Yahoo, Oracle, Apple, Intel, Hewlett Packard, entre otras). Como meca de la alta tecnología y las oportunidades laborales, es lógico que sea una de las zonas con mayor cantidad inmigrantes en el mundo y con colonias para todos los gustos y colores. Aunque la comunidad peruana aquí no es tan grande como la de Miami y otras ciudades con mayor tradición peruana, hay una buena cantidad de compatriotas como para contarles de un importante evento semanal que se ha convertido en toda una institución entre los peruanos amantes del fútbol: los partidos de los sábados en la Universidad de Stanford.La universidad de Stanford también está llena de extranjeros entre sus estudiantes, catedráticos, profesionales y trabajadores. Tiene un campus enorme, con muchísimas canchas donde es común encontrar a gente haciendo todo tipo de deportes. El fútbol es uno de los más populares entre los extranjeros de la universidad y aquellos que viven en el área. Y entre todos los partidos con los que uno puede encontrarse algún sábado por la mañana en estas canchas, quizás el más antiguo es el de los peruanos.
Yo vengo jugando ocasionalmente con ellos desde hace 20 años, y me cuentan que estos partidos comenzaron en la década de los 70, cuando los gringos ni siquiera sabían lo que era el fútbol soccer. Entre los jugadores de aquella época había un grupo infaltable de peruanos. Los veteranos del grupo me dicen que entre ellos había un becado en la universidad de Stanford, un flaquito de provincia que jugaba bastante bien. Con el tiempo, este flaquito llegaría a obtener un doctorado y luego a ser presidente del Perú.
Considerando lo importante que es jugar un partidito para nuestros paisanos, la fama de este partido sabatino fue creciendo con el tiempo, y cada vez llegaban más y más compatriotas. Claro que también el grupo y la gente ha ido evolucionando con el tiempo. Algunos se han marchado a otros lugares, otros se han retirado de las canchas por edad o por lesión, y muchos otros simplemente ya no pueden venir por compromisos familiares. Y con los años, el ritmo de los partidos también ha bajado un poco. El tiempo no pasa en vano, y todos entendemos que estos partidos son para divertirse y no para clasificar al mundial. A veces hay uno que otro “recién llegado” que se cree el “Puma” Carranza, pero tarde o temprano todos aprenden que esto es una pichanga entre amigos.
Todavía quedan algunos de los veteranos del grupo original, y siguiendo la tradición de siempre, después de la rutina en las canchas nos marchamos a un bar cercano llamado Oasis, que lo conoce cualquiera que haya vivido por esta área. No es exactamente un lugar impresionante, pero es uno de los mejores lugares para reunirse y disfrutar de algunas cervezas y pizzas después de jugar un partido con los amigos. Como verán, reunirse los sábados con un grupo de paisanos y disfrutar del fútbol y unas cervezas es como traerse un poquito del Perú a estas tierras californianas. Una gran idea para escaparse del estrés de la vida intensa y competitiva en Silicon Valley. Así que ya saben. La próxima vez que vengan por esta área, no se olviden de agregar este evento a la lista de actividades culturales durante el fin de semana.
Tomás Kong, Estados Unidos
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