Historia de un inmigrante y la lotería

Hace unos años en el estado de Florida, EE.UU, estuve a punto de ganar 35 millones de dólares (pozo acumulado de varias semanas) en la lotería. En el Perú, siempre jugaba semanalmente la “Tinka” y aquí siempre pruebo suerte en el “Lotto”. Solo juego dos dólares semanales.Acabábamos de tener el reencuentro espectacular con mi ex enamorada Julissa después de casi 12 años y regresábamos del supermercado a mi pequeño apartamento en Miramar, Florida, cuando encontramos un periódico tirado en la entrada. Ella me dijo que lo agarrara ya que era gratis y estaba en español, a lo cual yo le respondí que mejor lo recogiera el vecino, pero ella me insistió, o sea que lo hice.
Había pasado cerca de una semana y lo empecé a leer. A veces reviso el horóscopo por distracción (no creo en é) para ver qué dice en los signos de escorpio (ella) y cáncer (yo). En ese periódico daban tres números de suerte para cada signo zodiacal. En ese preciso momento se me vino a la mente mi gran amigo “Giro” Risso en Lima, que hace muchos años, cuando me veía jugar la “Tinka”, me decía: “Gato, juega los mismos números y tendrás más oportunidades”, consejo al que nunca le hice demasiado caso.
Sin embargo, no sé qué extraño presentimiento me llevó a apuntar los seis números en un papel, los guardé en mi billetera y dije en mi mente: “a partir de ahora y hasta que deje este mundo voy a jugar los mismos números”.
Cuál sería mi grata sorpresa que al pasar aproximadamente unas semanas me desperté luego de haber soñado con muchísimos dólares. Me quedé muy impresionado con este sueño y se lo comenté única y exclusivamente a mi amigo colombiano del trabajo Héctor Soto. En el break (descanso) de mi trabajo fui a cotejar y comprar el mismo número otra vez como siempre lo hacía. Cuando me acerqué al módulo de ventas sonó una alarma y el cajero me dio a entender que había ganado, pero como recién había llegado a EE.UU. no le entendia muy bien. El señor llamó por el parlante a una persona que hablaba español y me dijeron que debía ir a las oficinas de la lotería y recoger el premio.
Como estaba en la hora de descanso de mi trabajo en AT&T, al regreso le comenté al supervisor, él hizo el chequeo respectivo en la computadora y efectivamente había acertado 5 de los 6 números que había marcado (2 – 9 – 10 – 19 – 31 y 36). El número 9 no salió y en su reemplazo salió el 38, que era mi edad en ese preciso momento. ¡Qué raro e interesante!
Si sacábamos los seis números, íbamos a ganar $ 35 millones de dólares, ya que el pozo estaba acumulado de varias semanas, pero por acertar 5 gané U$5 mil que con los descuentos respectivos fueron U$ 3,800. Esto alcanzó para comprar un carro, que era necesario en esa fecha. El reencuentro con mi ex enamorada llegó con regalo extra.
Sigo jugando el mismo número todas las semanas y le he hecho una promesa a Dios: si algún día salen esos números, la primera inversión que haré será un local para los niños necesitados del Perú.
¿Se dará algún día lo de los 6 números?
Juan Carlos Uriol, Estados Unidos
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