Dennis Rodman, el ala pívot de peinados extravagantes que hizo de los rebotes una forma de figurar en la NBA | Foto: AP
Dennis Rodman, el ala pívot de peinados extravagantes que hizo de los rebotes una forma de figurar en la NBA | Foto: AP

Capturar un rebote en el baloncesto es un acto que requiere esfuerzo, entendimiento del juego y mucho sacrificio. Usualmente uno captura un rebote para reiniciar la ofensiva. Es una bocanada de aire fresco para el equipo, una segunda oportunidad, represente la redención. No todos lo interpretan así, pero es la manera de vivir del exótico Dennis Rodman. El histórico ala pivot de los Bulls cumple 58 años, motivo para recordar su legado en una liga para la que no estaba predestinado.

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Rodman no solo resaltó en la NBA por sus curiosos peinados. El oriundo de New Jersey entraba a la cancha con una furia inusitada, recuerdo de su duro pasado y encaraba a los rivales como enemigos de vida o muerte. Representaban obstáculos que tenía que superar a como dé lugar.

Llegó a la NBA a un equipo en el que encajó muy bien: los ‘Bad Boys’ Pistons. El mítico equipo que le hizo la vida imposible a Michael Jordan. En el documental ‘The Last Dance’ se puede apreciar como marcaban a ‘Air’ mediante las famosas ‘Jordan Rules’. Ese equipo, con Isaiah Thomas a la cabeza, peleó en lo más alto de la liga durante seis temporadas consecutivas. Rodman empezó a destacar por su fiereza y su inteligencia para entender el juego y capturar rebotes.

Rodman ganándole un rebote a Karl Malone | Foto: AP
Rodman ganándole un rebote a Karl Malone | Foto: AP

‘El Gusano’ estudiaba de sobremanera el juego. Cuando lograba enfocarse en solo jugar, Dennis se pasaba muchas madrugadas en el coliseo, estudiando cómo rebotaba el balón en el tablero. Llamaba a sus amigos para que tiren al aro y así comprender la manera en la que iban a salir disparados los balones. Su técnica para capturarlos no ha podido ser emulada hasta el momento. Parecía como si la bola fuese a las manos de Rodman.

Sus problemas de conducta lo alejaron de las canchas en muchos tramos de su carrera, pero cuando conseguía enfocarse, no lo paraba nadie en el campo. Sin ser un anotador, en una liga en la que predominan los jugadores habilidosos, 'Rodzilla’ se abrió paso para subsistir en base al esfuerzo y la inteligencia defensiva. Los Bulls de Jordan tuvieron que recurrir a Dennis para retomar su hegemonía en 1995.

Más allá de los logros y de su inducción al Salón de la Fama en 2011, se reconoce al jugador por su historia de superación. No fue fácil crearse sin un padre al lado y en medio de un barrio de puros delincuentes y drogadictos. El propio Rodman admite que de no ser por el deporte, probablemente estuviese muerto.

Para ‘The Worm’, ponerse el uniforme representaba uno de los ritos más sagrados de su existencia. Vestir unos colores lo identificaban con un equipo y sentía que su familia estaba presente. Defendía a los suyos con fiereza y sin temor a caer. Cayó muchas veces, pero siempre se levantó, a pelear, con ganas de agarrar otro rebote o conseguir arrebatar una pelota.

Hoy cumple 58 años aquel que fue el reboteador estrella de la década de los 90′s, con siete títulos y sus mayores victorias frente a grandes jugadores. Fue capaz de frenar a nombres como Michael Jordan, Scottie Pippen, Magic Jhonson, Larry Bird, Shaquille O’Neal, Alonzo Mourning, Shawn Kemp, Horace Grant, Karl Malone, Charles Barkley; entre otros. Su mayor legado será ese: ser reconocido por su defensa y entrega en una liga que inmortaliza a los grandes anotadores.

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