Cuando las microfinancieras dirigen su mirada a los invisibles
Cuando las microfinancieras dirigen su mirada a los invisibles
Abraham Taipe Ballena

“Era un caos”. Así define la arequipeña Rocío Ortega de Flores la situación de su hogar para distintas actividades: lavar la ropa, bañarse o el simple hecho de que sus hijos miccionen. Así como ella, miles de familias de cuatro regiones del país accedieron en los últimos tres años a créditos para realizar las inversiones necesarias con el fin de tener una vida digna.

Mercedes Castro, gerente general de la ONG Agualimpia, cuenta que esta iniciativa, denominada Crediagua, partió del como un proyecto piloto en el Perú y su éxito es innegable: se han otorgado S/44 millones en préstamos y la tasa de morosidad es menor al 1%. “Todos han ganado, las personas que recibieron un crédito y la entidades financieras que reciben su pago a tiempo”.

El proyecto se realizó en las zonas periurbanas de Lima, Arequipa, Cusco y el Callao, con la participación de Edyficar, y Financiera Confianza. “Se apuntó a viviendas que no cuentan con instalaciones sanitarias óptimas, pero si están conectadas a la red de agua potable y alcantarillado. Es decir, el Estado si había hecho una inversión, pero faltaba un empujoncito”, dice Castro.

La ejecutiva cuenta que en estos años ha visto cómo familias que antes tenían letrinas hoy tienen baños dignos o que pasaron de lavar sus utensilios en baldes a lavatorios bien posicionados. “Hay familias que ya pueden dar pensiones a estudiantes con estos pequeños cambios”, indica.

Lo cierto es que por primera vez estas familias –que no necesariamente contaban con un negocio propio- recibieron la visita de las microfinancieras en la puerta de sus casas. Asimismo, se les dio capacitaciones sobre el correcto uso del agua para la higiene y los perjuicios que podrían traer su descuido.
 
EL IMPACTO
Ana María Zegarra, gerente general adjunto de Mibanco, dice que tienen pensado ampliar el programa y llevarlo a nivel nacional. “Dentro de nuestro producto MiCasa queremos poner Crediagua, cuyo legado no solo es rentabilidad, sino ayuda social”.

En tanto, Socorro Heysen, jefa de la SBS y exgerente de financiera Confianza, señala que este crédito es un producto fidelizador y sostenible en el largo plazo.

La gerente de la ONG Agualimpia incide en este punto: estas familias ya están bancarizadas y podrán acceder a nuevo préstamos que les permitan nuevas mejoras en sus hogares. O incluso solicitar préstamos para estudios o sus negocios.

Castro añade que el piloto ha sido destacado en el extranjero y que gracias a ello ha tenido la oportunidad de contarlo en países de Europa.

¿Y hay posibilidad de que otras microfinancieras participen? La funcionaria señala que si bien el piloto ha terminado, la ONG preparará un documento para otras entidades interesadas puedan aplicarla en el país.

Es más, la Caja Huancayo anunció semanas atrás un programa similar denominado Crediyaku, aunque este también se aplicará a las zonas rurales. La cobertura geográfica que ofrece el proyecto abarca a 6 regiones del país (Lima, Junín, Ayacucho, Huancavelica, Huánuco y Pasco) y busca apoyar a más de 20 mil beneficiarios aproximadamente en los 2.5 años de ejecución que se tiene planificado

Jorge Solìs, presidente de la Caja Huancayo, cuenta que en su etapa piloto este proyecto fue implementado en Lima y Huancayo, en el que se otorgó más de 620 préstamos con un monto desembolsado de S/1.1 millones. “Un 61% se destinó para construcción y mejora de los baños, servicios higiénicos, y un 20% para conexiones de agua y desagüe”.
 
La ONG Agualimpia dice que al parecer algo está cambiando dentro del sector microfinanzas en el país. Y no se equivoca.

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