Un oxímetro de pulso en la mano de un paciente en la unidad de cuidados intensivos (UCI) del hospital de Sotiria, durante el brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Atenas. Fotografía tomada el 7 de abril, 2020. (Reuters)
Un oxímetro de pulso en la mano de un paciente en la unidad de cuidados intensivos (UCI) del hospital de Sotiria, durante el brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Atenas. Fotografía tomada el 7 de abril, 2020. (Reuters)

Con un celular prestado por un paciente del hospital de emergencias de Villa El Salvador, Miguel llamó a su hija para despedirse. Fue una llamada de casi 10 minutos en los que él no pudo articular palabras, solo escuchar cómo su hija le decía que iba a superar al . Fue la madrugada del miércoles 22 de abril. Horas después, . Yuri, su hija, contó su drama a El Comercio para denunciar que en todos los hospitales a los que llamó le dijeron que no tenían camas disponibles.

Su historia no es un caso aislado. Este Diario ha reportado saturación en hospitales de Lima, Loreto, Piura, Lambayque y otras regiones del país, donde médicos y usuarios reportan la falta de camas UCI. Sin embargo, las cifras oficiales del Ministerio de Salud (Minsa) indican que, de las 810 camas UCI con ventilador mecánico habilitadas en el país, 623 están ocupadas y 187 se encuentran disponibles.

Aunque la Sociedad Peruana de Medicina Intensiva discrepa sobre este número y el Gobierno no ha especificado en qué hospitales hay capacidad para nuevos pacientes, lo cierto es que especialistas coinciden en que en todos los escenarios la clave es evitar que un paciente llegue grave al hospital. ¿Cómo lograr esto?

DETECCIÓN TEMPRANA

De los 33.931 casos positivos detectados en el Perú hasta la fecha, 4.289 se encuentran hospitalizados (623 en UCI), 10.037 pacientes fueron dados de alta y 943 fallecieron. Es decir, unas 18.662 personas con COVID-19 se encuentran aisladas en sus viviendas.

La tarea es evitar que, si presentan complicaciones, lleguen a los hospitales cuando requieran inmediatamente ventiladores mecánicos, cuya disponibilidad es limitada.

Patricia García, exministra de salud y miembro de la comisión que asesora al Minsa en materia de innovación de tecnologías sanitarias para la atención y manejo del COVID-19, explica que para ello es necesario el monitoreo constante del paciente con aislamiento domiciliario. En ese trabajo, es útil el uso de oxímetros de pulso o pulsioxímetros, dispositivos que miden la saturación de oxígeno en la sangre.

En el caso del COVID-19, algunos pacientes presentan compromiso pulmonar y tienen problemas para oxigenar. El pulsioxímetro, que es una tenaza que se coloca en el dedo, mide el pulso y, con una luz que pasa a través de los vasos capilares, calcula cuánto oxígeno tienes”, explica a El Comercio.

Sirve de la misma forma que un termómetro con la temperatura: brinda un dato objetivo sobre el estado de un paciente y evita que se acuda innecesariamente a los hospitales. En un estado normal, el rango de oxigenación debe estar entre 95% y 100%.

Este aparato no previene, detecta o cura el COVID-19, solo ayuda a identificar a tiempo problemas de oxigenación, aunque la persona no sienta los cambios.

La aclaración resulta necesaria tomando en cuenta que la semana pasada se agotaron estos dispositivos en Estados Unidos luego de que el médico de emergencias Richard Levitan, quien atiende a pacientes de COVID-19, publicara un artículo de opinión en donde destacaba el uso de los oxímetros de pulso para la identificar casos de hipoxia (deficiencia de oxígeno) asociada a una neumonía por COVID-19 aun cuando el paciente no presentaba dificultades para respirar. “La hipoxia silenciosa [sin síntomas] que progresa rápidamente a insuficiencia respiratoria explica aquellos casos de pacientes con COVID-19 que murieron repentinamente a pesar de no haber presentado grandes dificultades para respirar en los días anteriores”, señalaba el especialista en el artículo, tras el cual se disparó la venta de estos dispositivos. Para evitar confusiones y desabastecimiento, agregaron que no es necesario su uso en quienes no presentan síntomas ni diagnóstico de coronavirus.

En Perú, el médico Jesús Valverde, presidente de la Sociedad Peruana de Medicina Intensiva, explica así la necesidad de actuar de forma temprana: “Tenemos que evitar que el paciente llegue al hospital. El virus desencadena lo que llamamos una ‘tormenta de citoquinas’, que causa inflamación en el órgano blanco, el pulmón. Hay que actuar antes. Las estadísticas nos dicen que el 80% de pacientes COVID-19 no sienten la enfermedad, el otro 20% hace complicación y dentro de ellos entre un 5 y 10% se complican de manera severa. Hay que identificar de manera temprana ese 20%”

EVITAR EL FACTOR SUBJETIVO

Virgina Baffigo, expresidenta de Essalud y docente la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), concuerda con la necesidad de utilizar pulsioxímetros como medida de prevención en pacientes diagnosticados y agrega que el uso de este aparato sirve para evitar factores subjetivos en la valoración del estado de una persona.

“La sensación de falta de aire y el dolor son subjetivos. Con el oxímetro de pulso tenemos un indicador objetivo. Además, son económicos, fáciles de utilizar y resistentes. Su uso es doméstico y lo tienen generalmente personas con asma o fibrosis pulmonar”, agrega.

Los oxímetros de pulso se utilizan en hospitales, clínicas y centros donde se hace control de signos vitales. No obstante, hay versiones domésticas para que el registro se realice por el propio paciente. (Reuters)
Los oxímetros de pulso se utilizan en hospitales, clínicas y centros donde se hace control de signos vitales. No obstante, hay versiones domésticas para que el registro se realice por el propio paciente. (Reuters)

Baffigo considera que son los establecimientos de salud del primer nivel de atención los que deben ser los encargados de llevar un registro diario y periódico de la saturación de oxígeno de los casos confirmados o sospechosos que permanecen en sus casas. “Es un indicador clave de compromiso pulmonar, así como ya se hace con el registro de temperatura”, dijo a El Comercio. La extitular del Seguro Social también realizó esta propuesta el pasado 4 de abril, cuando aún la cifra de infectados no llegaba a los 2.000 a nivel nacional.

Ambas especialistas enfatizan en que los oxímetros de pulso servirían para la detección temprana de complicaciones, pero no constituyen en tratamiento en sí mismos.

DISTRIBUCIÓN

El último viernes, la comisión de innovación que integra Patricia García hizo la recomendación oficial al Minsa, a fin de que se provea de estos dispositivos a los pacientes con aislamiento domiciliaria y se incluya su uso en el sistema de detección de casos. La idea es evitar que las personas acudan innecesariamente a los hospitales, a fin de evitar la saturación de servicios y la exposición del paciente.

Hemos propuesto que el monitoreo sea remoto, que el paciente pueda enviar los datos del pulsioxímetros a un celular, a una página web, a un sistema de respuesta rápida”, detalló la exministra.

En una rápida revisión de páginas de venta en Internet se encuentran oxímetros de pulso entre los 100 y 500 soles. No obstante, la propuesta de la citada comisión es que la adquisición y distribución de los dispositivos sea dirigida por el Minsa, entidad que tendrá que evaluar si se compran, se desarrollan en el país o son financiados por el sector privado. Lo importante, enfatiza García, es evitar que los pacientes lleguen muy tarde al hospital.

¿Cómo funcionan las UCI?

Para entender la preocupación respecto al limitado número de camas y ventiladores mecánicos, es necesario conocer cómo funcionan las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI)

El médico intensivista Jesús Valverde explica que en una UCI se concentra personal altamente calificado y equipos de alta tecnología para atender a pacientes que se encuentran en grave riesgo y requieren un monitoreo constante de sus signos vitales.

No todos los casos ingresan a estas unidades, pues se toma en cuenta que existan probabilidades de que el paciente pueda sobrevivir. “Hay criterios de gravedad en base a evaluaciones clínicas y fisiológicas, pero también el criterio de recuperación es importante. Cuando un paciente ingresa a UCI es para recuperarlo, no para verlo morir”, explicó días atrás a este Diario.

¿Todas las UCI tienen respiradores? Sí. El especialista explica que el equipamiento mínimo para una UCI incluye un ventilador mecánico, monitor de funciones vitales y una cama especial multipropósito.

El Dr. Juan Carlos Plácido, jefe del Departamento de Emergencia y Cuidados Críticos del Hospital Santa Rosa del Minsa, agrega que aunque los ventiladores mecánicos son indispensables, no todos cumplen la misma función.

“Hay enfermedades que afectan el músculo como el síndrome de Guillain-Barré. El paciente oxigena bien, pero el músculo se paraliza. Ahí necesitamos un ventilador básico. Para el caso de otras enfermedades que causan infecciones al pulmón se requieren respiradores con sensores con una presión constante que mantenga la oxigenación. Este es el tipo que se necesita para COVID-19”, precisó. En Santa Rosa tienen tres ventiladores mecánicos y todos se encuentran ocupados con pacientes de coronavirus.

Otro factor indispensable es la presencia de médicos intensivitas y enfermeras con esta especialidad. “El monitor registra las funciones vitales del paciente, como el ritmo cardiaco, frecuencia respiratoria, presión arterial y oxigenación, pero estos equipos no reemplazan al médico y la enfermera. Ellos están capacitados para atender a cada paciente según su capacidad de respuesta”, agregó Plácido.

Antes de la pandemia, Sopemi registraba 820 camas UCI a nivel nacional y 910 ventiladores mecánicos. El número superior respondía a que estos también se usan en emergencias, unidades de recuperación postoperatoria, etc.

“Las camas UCI tienen un alto porcentaje de ocupación porque hay que esperar que un paciente salga de alta o fallezca. De las camas que se contaban hasta fines de marzo, entre el 80 %y 90% estaban ocupadas a nivel nacional por patologías que no eran COVID-19”, dijo Valverde.

El 12 de abril pasado, el ministro Víctor Zamora explicó a El Comercio que una estrategia para aumentar el número de ventiladores disponibles para casos de coronavirus era utilizar equipo sofisticado que se encontraba en uso de pacientes de Guillain-Barré. También se repararon algunos, se compraron y se recibieron donaciones.

El Comercio mantiene acceso libre al contenido sobre el COVID-19

¿Cuáles son los síntomas del nuevo coronavirus?

Entre los síntomas más comunes del COVID-19 están: fiebre, cansancio y tos seca, aunque en algunos pacientes se ha detectado dolor corporal, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta y diarrea. Estos malestares pueden ser leves o presentarse de forma gradual; sin embargo, existen casos en los que la gente se infecta, pero no desarrolla ningún síntoma, precisó la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además, la entidad dio a conocer que el 80 % de personas que adquieren la enfermedad se recupera sin llevar un tratamiento especial, 1 de cada 6 casos desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar, la gente mayor y quienes padecen afecciones médicas subyacentes (hipertensión arterial, problemas cardiacos o diabetes) tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave y que solo el 2 % de los que contrajeron el virus murieron.

¿Quiénes son las personas que corren más riesgo por el coronavirus?

Debido a que el COVID-19 es un nuevo coronavirus, de acuerdo con los reportes que se tienen a nivel mundial, las personas mayores y quienes padecen afecciones médicas preexistentes como hipertensión arterial, enfermedades cardiacas o diabetes son las que desarrollan casos graves de la enfermedad con más frecuencia que otras.

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