Por Sonia del Águila

Fines de los años 80. Nosequién y Los Nosecuántos asomaban tímidamente en medio de una turbulenta escena musical. La pegajosa “Magdalena” empezaba a sonar con fuerza y la banda a despertar el interés del público y de los locales de moda. Una tarde, en una pizzería miraflorina, los descontrolados pero talentosos músicos liderados por Raúl Romero realizaban una prueba de sonido para el show que iban a ofrecer esa noche, cuando en ese momento surgieron los primeros acordes de su más grande éxito: “Las Torres”.