
La octava y última temporada de “My Hero Academia” ha alcanzado un punto de no retorno. Después de casi diez años de batallas, sacrificios y crecimiento, la historia se encamina hacia su clímax definitivo: la lucha entre Izuku Midoriya y Tomura Shigaraki. Con solo siete episodios restantes, el destino del mundo heroico pende de un hilo, y el último episodio, titulado “El villano más grande de la historia”, ha dejado a los fanáticos al borde del asiento. La tensión no solo recae en la intensidad de la pelea, sino en el plan extremo que podría definir el legado de Deku.
EL PLAN EXTREMO PARA VENCER A SHIGARAKI EN “MY HERO ACADEMIA”
Según lo revelado en el episodio 164, el nuevo objetivo de los héroes no es simplemente derrotar a Shigaraki, sino salvarlo. Después de que el villano roba uno de los dones más importantes de Deku —el Sentido del Peligro— y demuestra un poder abrumador, el segundo portador del One For All, Kudo, propone un plan que redefine la idea de heroísmo.

Basado en la grieta mental dejada por Star and Stripe, el plan consiste en transferir por la fuerza los dones del One For All a Shigaraki, con la esperanza de romper las cadenas mentales que lo atan al odio.
Es una estrategia desesperada. El proceso no solo busca debilitar al enemigo, sino también liberar la pequeña parte de humanidad que aún reside en él. Kudo y los antiguos portadores creen que dentro del monstruo que amenaza con destruir el mundo todavía existe el niño atormentado que alguna vez fue. Si logran que Shigaraki reciba los dones del One For All, el desequilibrio interno podría fracturarlo desde dentro. Pero hay un costo enorme: el sacrificio total del poder de Deku.
Al ejecutar este plan, Deku podría quedar una vez más sin quirk, tal como al inicio de su historia. El Gearshift de Kudo, uno de los dones más poderosos del One For All, será el instrumento de esa transferencia. Si Shigaraki lo absorbe, sufrirá los mismos efectos de retroceso que Deku, quedando vulnerable por primera vez en la batalla. Sin embargo, esto también implica que el héroe perderá la fuente de su fuerza y el legado que All Might depositó en él. Es un movimiento desesperado, pero lleno de significado.

LO QUE HACE TAN PODEROSO ESTE MOMENTO ES SU DIMENSIÓN SIMBÓLICA
Deku, quien alguna vez soñó con ser un héroe pese a no tener ningún don, ahora está dispuesto a perderlo todo por la esperanza de redimir a su enemigo. Su decisión encapsula el espíritu del One For All: un poder nacido del sacrificio, del deseo de ayudar a otros sin esperar nada a cambio. Este acto de entrega absoluta es la culminación de todo lo que la serie ha construido a lo largo de los años.
Y aunque la idea de que Deku vuelva a ser quirkless puede parecer un final trágico, en realidad encierra la esencia misma de “My Hero Academia”. Desde su inicio, la serie no ha tratado de quién es el más fuerte, sino de quién es capaz de seguir adelante, incluso sin poder alguno. Deku no necesita un quirk para ser un héroe; su mayor fuerza siempre ha sido su corazón. Si este es su destino, será un cierre poético para una historia sobre esperanza, superación y legado.
En última instancia, el plan para derrotar a Shigaraki no es solo una táctica de guerra, sino una declaración de principios. “My Hero Academia” se despide con una lección conmovedora: el verdadero heroísmo no reside en la fuerza, sino en la capacidad de sacrificarse por un ideal más grande. Deku, el chico sin quirk que aspiró a ser como All Might, puede terminar sin poder otra vez; pero con el alma de un héroe que inspirará generaciones.
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