
En una operación que mezcló tristeza e indignación, la policía de Santa Ana arrestó esta semana a un hombre acusado de una serie de secuestros y muertes de gatos que tenía en vilo a la comunidad. Alejandro Acosta Oliveros, de 45 años, fue detenido en su domicilio del condado de Orange tras una investigación que, aunque aún está en curso, ya ha revelado confesiones escalofriantes.
LO CAPTURARON GRACIAS A LAS IMÁGENES
Las autoridades lo calificaron como un “asesino de gatos en serie”, un término inusual pero necesario, dado el patrón de crueldad que se le atribuye. Videos de vigilancia y denuncias ciudadanas fueron clave para llegar hasta él, y aunque todavía no se tiene un número exacto de víctimas felinas, los investigadores afirman que podrían ser “muchos”.
Durante semanas, vecinos y usuarios de redes sociales como Nextdoor compartieron videos, fotos y testimonios de un hombre que rondaba las calles atrayendo a gatos con engaños, para luego desaparecer con ellos. Las imágenes eran desconcertantes: un extraño llevándose a mascotas directamente de los patios y porches, mientras los dueños quedaban impotentes tras las cámaras de seguridad.

CASOS QUE GENERARON LA INDIGNACIÓN DE LA COMUNIDAD
Uno de los casos más notorios fue el de Clubber, un joven gato bengala de apenas 10 meses que fue capturado el 21 de marzo en Westminster. Las imágenes lo mostraban siendo extraído de su hogar por un hombre que se parecía mucho a Oliveros. Por fortuna, Clubber fue devuelto a su familia, pero no todos los finales fueron felices.
En otros testimonios, los relatos se vuelven aún más perturbadores. Un usuario reportó que el sospechoso ató las patas de un gato antes de llevárselo. Otro relató que un gato murió luego de ser inyectado con una sustancia desconocida. La violencia no solo era física, también emocional: familias enteras quedaron marcadas por la pérdida repentina y brutal de sus animales.
EXIGEN A LAS AUTORIDADES TOMAR MEDIDAS
Para la comunidad de Santa Ana, esta no es solo una historia de crueldad hacia animales. Es también un llamado urgente a reforzar los sistemas de vigilancia, respuesta y protección. Las redes vecinales jugaron un rol crucial, pero el miedo y la impotencia prevalecieron durante demasiado tiempo antes de que se tomaran acciones concretas.
El Departamento de Policía confirmó que Oliveros ha confesado, pero aclaró que todavía están investigando el alcance completo de sus actos. Los cargos, según señalaron, podrían presentarse en los próximos días. Mientras tanto, la comunidad espera justicia y una respuesta firme ante una serie de actos que cruzaron todos los límites de lo tolerable.











