Paul Henri Michel Kouame, un inmigrante con permiso de trabajo y una green card en trámite, fue detenido por agentes fronterizos en Texas. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")
Paul Henri Michel Kouame, un inmigrante con permiso de trabajo y una green card en trámite, fue detenido por agentes fronterizos en Texas. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")

Paul Henri Michel Kouame, un hombre de Texas cuyo trámite para obtener la residencia permanente sigue pendiente, reveló el calvario que vivió tras ser detenido por agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en un retén fronterizo en Sarita.

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Kouame, de 36 años y originario de Costa de Marfil, contó en conversación con que el 20 de octubre regresaba de un viaje de entrega a Brownsville cuando fue detenido.

Según relató, los agentes lo interrogaron sobre su ciudadanía y luego sobre su estatus migratorio. Al responder que no era residente permanente y que su solicitud aún estaba en proceso, mostró su permiso de trabajo, pero, siempre según su versión, los oficiales le informaron que ese documento no equivalía a un estatus legal y que sería puesto bajo custodia.

“Siento que es una forma sistemática de atacar a personas trabajadoras que solo esperan que el sistema decida sus casos”, declaró. “Pagamos por el derecho a trabajar y aun así somos acosados mientras intentamos mantener a nuestras familias estadounidenses. Me siento traicionado. Siento que quizá nunca seré bienvenido en esta América”.

El inmigrante pasó 16 días en centros de detención bajo condiciones que describió como frías, hacinadas y con escaso acceso a comunicación. (Crédito: Imagen creada por El Comercio MAG usando la IA de "Gemini")
El inmigrante pasó 16 días en centros de detención bajo condiciones que describió como frías, hacinadas y con escaso acceso a comunicación. (Crédito: Imagen creada por El Comercio MAG usando la IA de "Gemini")

Kouame indicó que vivió en Estados Unidos de manera intermitente desde 2003 con visas de estudiante y de visitante. Desde 2013, mantiene una solicitud de asilo pendiente y presentó su trámite de green card en febrero de 2023, recibiendo un permiso de trabajo y una licencia de conducir temporal.

Su detención ocurrió en medio de las políticas del gobierno de Trump, que impulsa lo que describe como la mayor operación de deportaciones de la historia, donde incluso personas con estatus legal o procesos vigentes han sido retenidas.

El hombre contó que, tras su detención, pasó la noche en una instalación de retención en Sarita y luego fue trasladado al Centro de Detención de McAllen. Más tarde lo enviaron al Centro de Detención de Port Isabel, donde permaneció alrededor de dos semanas.

Denunció condiciones de hacinamiento, casi nula privacidad y temperaturas extremadamente frías. Según dijo, recibían “mantas de papel aluminio, como las que se usan para tratar el shock” y las llamadas telefónicas a su familia eran esporádicas.

Kouame asegura sentirse “traicionado” y afirma que ha cumplido con todos sus procesos migratorios, pese a haber cometido errores en el pasado. (Foto: AFP)
Kouame asegura sentirse “traicionado” y afirma que ha cumplido con todos sus procesos migratorios, pese a haber cometido errores en el pasado. (Foto: AFP)

Además, relató que en el área de población general había 75 camas con colchones delgados, poca ropa y ropa de cama, baños limitados y comidas pequeñas y repetitivas.

Tras 16 días en detención, fue liberado bajo fianza. Su primera audiencia se realizó el 3 de noviembre y la siguiente, inicialmente prevista para el 13 de noviembre, fue postergada hasta el 20 de enero de 2026. Aclaró que en 2019 fue arrestado y condenado por conducir bajo los efectos del alcohol en Maryland, un delito menor en ese estado.

“Me siento vulnerado. No he hecho nada en este país para merecer este trato”, afirmó, aunque reconoció que “he cometido errores en el pasado”.

“Llegué muy joven, sin la orientación adecuada; esos errores eran posibles. Ya pagué por ellos y cambié mi vida. Desde entonces he hecho todo para no tener problemas con inmigración ni con la ley. Y aun así me tratan de esta manera”, añadió.

La situación de Kouame demuestra lo que viven miles de migrantes con temor a ser detenidos aun cuando cumplen con sus procesos migratorios. (Foto: AFP)
La situación de Kouame demuestra lo que viven miles de migrantes con temor a ser detenidos aun cuando cumplen con sus procesos migratorios. (Foto: AFP)

Su esposa, Pamela Faith Kouame, de 33 años, dijo que pasó casi tres semanas cuidando sola a su hija de 10 meses mientras coordinaba el apoyo legal. “Ha sido un tiempo muy estresante en nuestra casa. Los primeros días estaba destrozada”, contó.

Aun así, la familia mantiene la esperanza de que las próximas audiencias aclaren su situación.

“Estoy feliz de que esté de vuelta en casa con nosotras. Aunque sabemos que queda un largo camino, al menos ahora podemos enfrentarlo juntos”, agregó.

Lo que debes hacer si te detiene ICE

Todas las personas que viven en Estados Unidos tienen derechos, sin importar su estatus migratorio. Conocerlos puede marcar la diferencia en momentos de emergencia o ante la presencia de agentes de inmigración.

Según el portal Inmigrant Justice, es clave preparar un plan de seguridad familiar, con contactos de emergencia actualizados, números memorizados y autorización por escrito para que alguien de confianza pueda tomar decisiones legales o médicas por los hijos si fuera necesario.

En caso de ser detenido por agentes de inmigración o la policía, es importante mantener la calma y ejercer los derechos constitucionales. Toda persona tiene derecho a permanecer en silencio y a no declarar sobre su estatus migratorio. No se debe correr, discutir ni resistirse y siempre se deben mantener las manos visibles. Tampoco se debe mentir ni entregar documentos falsos, ya que esto puede empeorar la situación legal.

Si la detención ocurre en una parada de tráfico, conviene preguntar si el oficial pertenece al departamento de policía o a inmigración (ICE o CBP). Los ciudadanos y residentes deben mostrar sus documentos, mientras que las personas indocumentadas pueden optar por no hablar de su estatus. Si un agente llega al hogar, no se debe abrir la puerta a menos que presente una orden firmada por un juez.

Ante la presencia de oficiales de inmigración en espacios públicos, lo recomendable es buscar un lugar seguro y, si se es ciudadano, registrar los hechos sin interferir en la operación.

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