
A estas alturas del año, muchos hogares en Estados Unidos están mirando el calendario y las noticias con demasiada preocupación. Y no es para menos porque a partir del 1 de noviembre, los beneficios del programa SNAP —también conocidos como cupones de alimentos o food stamps— dejarán de emitirse, según confirmó el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Esto ha encendido las alarmas entre los más de 42 millones de estadounidenses que dependen de esta ayuda para poner comida en sus mesas.
Lo que está ocurriendo no se trata de una suspensión temporal por cuestiones técnicas, sino del resultado directo del cierre parcial del gobierno federal. Desde el 1 de octubre, gran parte de las operaciones del gobierno quedaron paralizadas después de que el Congreso no lograra acordar el presupuesto para el año fiscal 2026. Y como suele pasar en Washington, las consecuencias de los desacuerdos políticos terminan golpeando a quienes menos tienen.

EL CIERRE DEL GOBIERNO Y EL EFECTO SOBRE SNAP
El USDA, que administra el programa SNAP, publicó el 27 de octubre un mensaje claro en su sitio web: “En este momento, no se emitirán beneficios el 1 de noviembre. El pozo se ha secado”. En otras palabras, no hay fondos disponibles para seguir pagando los beneficios mensuales. Hasta octubre, el dinero salió con normalidad, pero noviembre marca un punto de quiebre.
El problema es que, sin la aprobación de un presupuesto federal, el USDA no puede acceder a los recursos necesarios para mantener SNAP activo. Aunque el organismo contaba con un fondo de contingencia, este solo puede usarse para complementar pagos ya aprobados, no para reemplazar por completo la falta de fondos, según una carta oficial enviada a varios estados y compartida por USA TODAY.
¿POR QUÉ NO PUEDEN USAR LOS FONDOS DE CONTINGENCIA?
La respuesta es simple, aunque frustrante: la ley impide utilizar esos fondos para cubrir meses en los que no exista una asignación presupuestaria aprobada por el Congreso. En otras palabras, el dinero está ahí, pero no puede tocarse.
Además, el USDA aclaró que los estados no pueden adelantar los pagos por su cuenta con la promesa de un reembolso futuro. Sin un presupuesto federal vigente, ni siquiera esa alternativa es legalmente posible.
¿QUÉ PUEDEN HACER LOS BENEFICIARIOS?
Si tú o alguien que conoces depende del programa SNAP, hay algunas medidas que pueden ayudar a sobrellevar esta pausa. En primer lugar, los fondos que ya fueron depositados en la tarjeta EBT (Electronic Benefits Transfer) siguen siendo válidos durante un año completo, así que cualquier saldo disponible se puede seguir usando en noviembre.
También se recomienda acudir a los bancos de alimentos locales o programas comunitarios de distribución de comidas. Organizaciones como Feeding America ofrecen un buscador por código postal para encontrar el centro más cercano. Los departamentos estatales de servicios humanos también están habilitando líneas de asistencia para orientar a los beneficiarios durante el cierre.

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