Si lo rompes, lo pagas. Pero, ¿qué pasa cuando hablamos de la destrucción de un país? Para Josep Borrell, alto representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la , la lógica es la misma, así que debe pagar por los destrozos que causó al invadir y bombardear .

Por supuesto, las reservas de Rusia congeladas por” Occidente es solo una posibilidad.

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Esta es una de las cuestiones políticas más importantes que hay sobre la mesa: ¿quién va a pagar la reconstrucción de Ucrania?”, Borrell.

Y agregó: “Yo estaría muy a favor [de usar las reservas] porque tiene mucha lógica. Tenemos el dinero en nuestros bolsillos y alguien tendría que explicarme por qué sí puede hacerse con el dinero afgano, pero no con el ruso”.

El precedente es claro: en su momento, Estados Unidos los “bienes de Afganistán para financiar la ayuda humanitaria a ese país y las indemnizaciones a las víctimas de los ataques terroristas del 11-S”.

Específicamente, recuerda la , EE.UU. tomó cerca de US$ 3.500 millonesen activos congelados del Banco Central de Afganistán a fin de poder compensar a las víctimas”.

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Dinero como cancha

Si se concreta esta iniciativa, el golpe contra Rusia sería durísimo. Según el , hacia marzo de este año, las “reservas de oro y divisas congeladas” de Moscú, las “mansiones, terrenos o yates” de oligarcas, sumaban US$ 300 mil millones.

En respuesta, Alexandr Grushkó, viceministro de Exteriores de Rusia, que la expropiación significaría “la destrucción de los cimientos mismos de las relaciones internacionales, y estas decisiones, si se toman, afectarán a los propios europeos, al sistema financiero y socavarán la confianza en Europa y en Occidente en general, porque esto es una completa anarquía y, más bien, la ley de la selva”.

Josep Borrell, alto representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea
Josep Borrell, alto representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea / Álvaro Padilla

Al respecto, el internacionalista Norberto Barreto se pregunta cuán factible es llevar a cabo estos planes.

Y no solo eso: “Cuán conveniente es seguir ese camino?”.

Me da la impresión de que el discurso de los países occidentales está dando un giro peligroso, especialmente el de Estados Unidos”, anota Barreto.

Y agrega: Está bien, hay que presionar a Rusia, pero, ¿qué tan inteligente es acorralar al país de Vladimir Putin?”.

Porque, para el especialista, es preciso recordar cuál es el objetivo de Occidente. “¿Se busca ayudar a Ucrania o el cambio de régimen? ¿Se busca negociar con Rusia o derrotarla? ¿El plan pasa por debilitarla?”.

Este tipo de propuestas, además, son música para la propaganda rusa. Hay que recordar que Putin vende la invasión a Ucrania como un acto defensivo frente a la amenaza occidental”.

Esta “sería” la máxima prueba de que siempre tuvo razón.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin. AP
El presidente de Rusia, Vladimir Putin. AP / Mikhail Metzel

Las dimensiones del golpe

La confiscación es una idea que Borrell comparte con algunos eurodiputados. De hecho, según informa “”, la propuesta “lleva semanas rondando en Bruselas”.

Por ejemplo, Domènech Ruiz-Devesa “-apoyado por miembros de los populares, liberales, verdes, y no inscritos-una carta a la Comisión Europea con el pedido, recordando que el mismo presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, realizó un cálculo de la serie de daños.

Escuelas, hospitales, museos y la herencia cultural han desaparecido y con ello la base de la infraestructura social de Ucrania”, se en la carta.

Al mismo, a Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, le gusta la idea. “Es extremadamente importante no solo congelar los bienes, sino hacer posible su confiscación para ponerlos a disposición de la reconstrucción del país”, .

Pero no es el único plan que se maneja. En abril y hace poco, se llevaron a cabo reuniones de donantes con el propósito de recaudar dinero para Ucrania. En la primera junta se consiguió 9.100 millones de euros y, en la última, 6 mil millones, “muy inferiores a las necesidades vitales de Ucrania”.

” explica que “durante el período de guerra”, Kiev necesita “unos 5.000 millones de euros al mes para el gasto corriente del Estado como salarios y pensiones”, en tanto que para la posguerra, unos “cientos de miles de millones de euros”.

¿Se concretará la expropiación? ¿Será suficiente para reconstruir Ucrania?

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