Nora Sugobono

El primer recuerdo en la memoria gastronómica de José del Castillo es el de un caldo de choros. Tenía unos tres años cuando, sin saber qué estaba probando –fue casi una travesura: nadie lo estaba vigilando entonces– se tomó una taza del poderoso concentrado que terminó por mandarlo a dormir al menos un par de días. Es de esas cosas que nunca se olvidan. Por el sabor y por el castigo.

Isolina Vargas crió a cuatro hijos; José es el menor de ellos. No hubo un solo día en el que no hubiese buena comida en su mesa; no hubo un solo día en el que ella no tuviese que ver con eso. Fue Isolina quien empezó La Red en una pequeña esquina de La Mar donde vendía menús –luego se mudaron al local donde siguen hasta el día de hoy; ella prepara los postres– y es Isolina quien bautiza la taberna limeña que catapultó a Del Castillo a la lista de los 50 mejores restaurantes de Latinoamérica (ocupa el puesto 13). La manera en la que José entiende –consciente o inconscientemente– su cocina tiene su origen y su fin en ella. No es de extrañar que el tercer formato de su grupo de restaurantes la tenga, todavía, como inspiración. A Isolina se unen sus hermanas María Eugenia e Isabel, excelentes cocineras en su propio derecho. Las Reyes es un homenaje a las tres.

NOBLEZA Y SAZÓN
La lista de platos es corta, pero bien hecha. Cada día se pueden encontrar tres opciones de fondos (S/ 25) que incluyen, por ejemplo, ravioles con tuco, pollo a la olla con puré, carapulcra con chancho, tallarines verdes con bistec, arroz con carne, estofado de lengua, seco con frejoles, cebiche de pescado, cau cau o pepián con costilla de chancho. Tenga en cuenta que esto va variando. Aparte, están las entradas (S/ 15): esas sí las encuentra siempre. La fórmula es sencilla, pero los sabores son poderosos. Que vivan las reinas.

Sepa más:

-Uno de los grandes aciertos del concepto está en la posibilidad de mezclar un poco de cada guiso en un mismo plato. Se pueden combinar los tres platos de fondo o dos de ellos, según su preferencia. Cuesta los mismo que pedir la versión regular (S/ 25). Evidentemente, las porciones de cada uno son más chicas.

-¿Para tomar prefiere algo suavecito? Bebidas sin alcohol como el borgoñita y el té negro helado refrescan paladares y abren el apetito.

-El local tiene una terraza, imperdible para estas noches de clima templado. Adentro todo es una gran barra (no hay mesas personales).