Miguel Villegas

-¡Ya tenemos un verdadero estadio!

Mezcla de arenga y bienvenida, el 28 de octubre de 1952 El Comercio le dedicó una foto gigante, seis columnas, casi media página de su tradicional estándar, al momento más emocionante de la historia deportiva del país: la inauguración del como se le conocía. Debajo de la torre de control, ese silencioso vigía, 6.500 niños de los colegios Rosa de Santa María, Elvira García y García, Nuestra Señora de Guadalupe y Alfonso Ugarte, vestidos de rojo y blanco, cantaron el Himno Nacional. Era las 4 y 30 de la tarde del lunes 27. Según el programa oficial, luego del discurso del presidente Manuel A. Odría, se oirían 21 cañonazos de salva y se soltarían mil palomas. En la tribuna esperaban el campeón olímpico Edwin Vásquez y el ídolo de la ‘U’, Lolo Fernández, entre otros símbolos patrios. Fueron 70 mil personas en tribunas quienes vieron este espectáculo, soñado por un país futbolero que esperó con paciencia que el viejo Stadium de madera de Santa Beatriz se convirtiera en este coloso de ladrillo, fierro y cemento.

Ninguno de los asistentes podría haber pronosticado que 67 años después se disputarían allí dos finales de Copa Libertadores, seis Copa América y este sábado, el primer clásico femenino oficial entre Alianza Lima y Universitario en su césped. Tarda en llegar y, al final, hay recompensa.

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La larga lista de partidazos, cracks y lágrimas protagonistas en el Nacional excede estas páginas. Bastaría decir que aquí jugaron el mejor Pelé –con Santos– el primer Maradona –con Argentinos Jrs.– y que el 10 de julio de 1960 Alfredo Di Stéfano se convirtió en la primera gran estrella internacional que pisó el Nacional, jugando para España. Perdimos 3-1. Son más los extraterrestres que llegaron al José Díaz cuando aún no cortaba Lima la Vía Expresa: Garrincha, Didí, Mario Zagallo, Djalma Santos, Adolfo Pedernera, Franz Beckenbauer, Eusebio, Gerd Müller y Lev Yashin, por ejemplo, según enumera el historiador Ernesto Moreno Ampuero, autor del necesario Crónicas del fútbol peruano (2014). Era la época de las temporadas internacionales que hizo combustión con nuestra generación de cracks en los 60 y 70. Duelos como Cubillas-Beckenbauer o Chumpitaz-Maradona se producían con esa facilidad con que un muchacho pone la TV por cable para ver la Champions League.

Sobre la tragedia de 1964, el domingo 24 de mayo, se ha escrito y documentado en los últimos años con rigor y justicia. Un gol mal anulado por el juez uruguayo Ángel Eduardo Pazos, la invasión del ‘Negro Bomba’ y un preolímpico Perú-Argentina inconcluso marcaron el mayor desastre en esta cancha. El Comercio tituló entonces: “Honda consternación en el mundo por tragedia de Lima: hay 284 muertos y 314 heridos”. Para la biblioteca personal existe El gol de la muerte (2014), del periodista Efraín Rúa, una investigación que busca responder quién era Víctor Melacio Vásquez, el ‘Negro Bomba’, y qué ocurrió esa tarde gris color sangre.

EL FUTURO ES HOY

Tres noticias marcaron la agenda del esta semana: la FPF postuló a su Estadio Nacional para ser sede de las finales únicas de la Libertadores y la Sudamericana 2020, Perú será la sede del Mundial Sub 17 del 2021 y, más importante aún, el anuncio de que la final del fútbol femenino de la Zona Lima entre Alianza Lima y Universitario se jugará en esta cancha, sábado 26 a las 4, con transmisión de DirecTV Sports. Histórico, tres veces histórico.

“¡Ya tenemos un verdadero estadio!”, podría volver a escribirse. //