Elfi Maldonado y su esposo Maxime
Elfi Maldonado y su esposo Maxime
Por Catherine Contreras

La de Elfi Maldonado es una historia de éxito. Nació hace 32 años en Tarma, es ingeniera industrial por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y tiene un máster en Logística de la École Polytechnique de Montreal, la ciudad donde vive hace 8 años con su esposo. Él se llama Maxime Simard y lo conoció hace 10 años en Cusco, donde ambos empezaron a gestar un dulce sueño: crear su fábrica de chocolate bajo el concepto 'bean to bar'.

La fundaron hace poco, en febrero pasado, y le dieron el nombre de una flor, como aquellas con las que Elfi creció, Qantu. A miles de kilómetros del Perú, su objetivo apuntó a poner en valor los cacaos nativos de nuestro país, y así lo hizo: recientemente la Academy of Chocolate de Londres premió con dos medallas de oro a sus chocolates de cacao piurano 70% Gran Blanco y 70% Morropón, y le dio una medalla de plata al chocolate 70% Chuncho La Mar, de Ayacucho. Elfi y Maxime los hicieron en la cocina de su casa, de la manera más artesanal, y ahora su emprendimiento cuenta con el apoyo del gobierno de Quebec y de su Oficina de Juventud Internacional.

Elfi y Maxime junto a productores de Quellouno, en el valle de la Convención (Cusco).
Elfi y Maxime junto a productores de Quellouno, en el valle de la Convención (Cusco).

Con estos reconocimientos mundiales la pareja de chocolateros sonríe y busca pintar la alegría en los rostros de todo aquel que pruebe sus barras. Ella cuenta que están en planes de expansión, preparando la mudanza a su nuevo local, que ocuparán a fines de julio, después de visitar Lima. Vendrán al Salón del Cacao y Chocolate, donde seguramente se encontrarán otra vez con sus amigos cacaoteros, quienes son como una familia para ellos. Una familia feliz, rodeada del chocolate de verdad.