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No llores por mí, PPK, por Carlos Meléndez

“¿Qué puede aprender el presidente Kuczynski de su homólogo argentino?”.

Carlos Meléndez Politólogo

PPK Macri

"Kuczynski carece de la ambición política de Macri, lo cual resiente la gobernabilidad del país". (Foto: Reuters/AFP)

"Kuczynski carece de la ambición política de Macri, lo cual resiente la gobernabilidad del país". (Foto: Reuters/AFP)

¿Cómo hace un gobierno tecnocrático de centro-derecha, con minoría parlamentaria y con oposición populista para erigirse como la principal fuerza de su país? El presidente argentino Mauricio Macri obtuvo el domingo pasado una importante victoria electoral en las PASO (primarias abiertas, simultáneas y obligatorias), primera consulta de las elecciones legislativas que renovarán la mitad de los diputados y un tercio de los senadores del Congreso rioplatense. Dicha victoria resuena en la política peruana por la comparación que evoca el gobierno de Macri con el de Kuczynski, quien requiere de virtud política.

La conformación tecnocrática de los actuales ejecutivos argentino y peruano es similar: profesionales provenientes de las principales gerencias del sector privado y de universidades privadas capitalinas (como recurrentes canteras figuran: Di Tella y UCA, y Pacífico, respectivamente), pertenecientes a una cultura política y cotidianidad elitista (Barrio Norte para los macristas, San Isidro para los ppkausas). Del mismo modo, ambos oficialismos son débiles en el Legislativo (la coalición Cambiemos representa un tercio de diputados y un cuarto de senadores) y enfrentan fuerzas antiestablishment con mayor experiencia en el control de maquinarias políticas (el peronismo-kirchnerismo y el fujimorismo, respectivamente).

Ambos proyectos políticos se han encontrado con grandes obstáculos para expandirse territorialmente. Sin embargo –y empezamos con las diferencias–, Macri apostó por la construcción de un partido serio, a partir de su gestión en el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (2007-2015). El PRO (Propuesta Republicana) es un partido moderno, que supo integrar bajo un mismo “emprendimiento” a empresarios, políticos (peronistas disidentes y radicales) y funcionarios de ONG bajo el ‘team leadership’ del ex presidente de Boca Juniors. Un conjunto de fundaciones y ‘think tanks’ dieron el soporte planificador. No se trata solamente de un partido “fabricado para ganar” (como sostienen Vommaro, Morresi y Belloti en el excelente libro “Mundo pro”), sino también para gobernar, aunque este ultimo objetivo parecía una quimera.

Macri encontró en la actual gobernadora de la provincia de Buenos Aires, la politóloga María Eugenia Vidal (44), su socia para armar en pared una maquinaria política base, capaz de endosar apoyo político a otros integrantes del oficialismo –como lo sucedido con el ministro de Educación, Esteban Bullrich–. Las elecciones definitivas de octubre podrían corroborar la habilidad macrista en construir coaliciones en el resto del país, para vencer a un peronismo lesionado por el desprestigio kirchnerista.

¿Qué puede aprender Kuczynski de su homólogo argentino? Que si un empresario, CEO o tecnócrata quiere “entrar en política” tiene que adoptar sus reglas y premisas. La construcción partidaria es la primera de ellas. La segunda, combatir el aislamiento propio de las élites (de derecha) a través de coaliciones plurales que permitan la “resurrección” de viejos políticos, pero funcionales (como los radicales argentinos) o incentivar a cuadros propios con potencial. Peruanos por el Kambio luce más como estorbo que como el brazo político que necesita Kuczynski, y la gobernadora ‘estrella’ favorita de los ppkausas (Yamila Osorio de Arequipa) no tiene la proyección de María Eugenia Vidal. En suma, Kuczynski carece de la ambición política de Macri, lo cual resiente la gobernabilidad del país.

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