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Blade Runner, ayer y hoy

Blade Runner

Han pasado 35 años desde el estreno de Blade Runner (Ridley Scott, 1982) y, como celebrando el aniversario, se ha estrenado Blade Runner 2049 (Denis Villenueve, 2017). Siendo la primera una película tan emblemática, y habiendo creado la segunda tanta expectativa (81 puntos en Metacritic), me pareció buena idea inaugurar este espacio recomendando ambas películas.

Blade Runner es una película cuya historia es riquísima para el análisis. Planteó, en 1982, un futuro distópico en el que la tecnología ha logrado deshumanizarnos, las relaciones interpersonales son cada vez más frías, transaccionales y vacías, y las ciudades han crecido desproporcionalmente, apabullando a las personas que en ellas viven. En el mundo del año 2019 abunda el ruido y el caos, la soledad y el vacío, la deshumanización y la oscuridad. Por ello, una copia de seres humanos, se supone que exentos de sentimientos, se fabrican en las canteras de la Tyrell Corporation y son llamados replicantes. La función de estos replicantes, cuya vida es limitada,  es trabajar como esclavos en las colonias que los humanos tienen en el resto del universo. Un grupo de replicantes se rebela y regresa a la tierra buscando la manera de prolongar su existencia. Aquí entran en acción los bladerunners, policía especializada en “retirar” (eliminar) replicantes. Rick Deckard (un gran Harrison Ford), bladerunner retirado, es convocado para acabar con los rebeldes.

El “retiro” de los replicantes se convierte en un problema para Deckard. Se supone que se trata de productos más fuertes e inteligentes que el humano promedio, y que los seres humanos somos “mejores” por nuestra capacidad emocional. ¿Por qué entonces los replicantes parecen ser más humanos que los humanos? ¿Por qué ellos desean vivir, no por una mera cuestión de supervivencia? ¿Por qué defienden su derecho a tener recuerdos, lo que implica vivir momentos? Asumo que esto pasa por la cabeza de Deckard durante la complicada cacería que, cómo no, incluye un enamoramiento. Pero no está mal. ¿Por qué tendría que estarlo?

La deshumanización, la soledad, el hastío, la pérdida de la capacidad de relacionarse asertivamente, la industrialización, son temas que cruzan la historia que cuenta Blade Runner y que es imposible que escapen al ojo del espectador. Por eso, que no es poco, y por una banda sonora y una fotografía para el recuerdo (homenajeada en muchas películas posteriores), se merece el lugar que tiene en el altar de las películas de culto que nos regaló la década de los 80.

¿Dónde verla? A través de HBOGo, o puedes conseguir, a través de Amazon, el DVD de colección.

Blade Runner 2049, película que aún sigue en cartelera, es la continuación de la distopía. O ese es su punto de partida. La caza de replicantes rebeldes continúa, solo que ahora el blade runner encargado de esa misión es otro replicante. Ryan Gosling como Joe o el agente K, se parece más al Ryan Gosling de Drive que a Richard Deckard de la primera Blade Runner. Pero está bien (a mi entender), pues no es la misión de esta secuela calcar a su predecesora. No se puede entender cabalmente esta película sin ver la de 1982, y la historia no tiene la misma riqueza de la primera, además de sobrarle una media hora y tener una villana (Sylvia Hoeks) excesivamente contemplativa con el protagonista (¿se enamoró, dicen? lo veo forzado). Sin embargo, no me parece una mala película. Una película pretenciosa (quiere abarcar mucho para hacerse profunda y ahí se torna aburrida. Que lo diga Jared Letto, sino), sí, pero no mala.

Ryan Gosling es un replicante mejorado, cuya relación cercana más especial es con Joi (genial Ana de Armas) un holograma que funge de su novia, y, luego, con su jefa, la teniente Joshi (Robin Wright). Su misión es buscar (SPOILER?) a la criatura que nació producto de la relación de la replicante Rachel con el blade runner Rick Deckard (aquí se engancha a la primera película). Esta búsqueda en la que nos damos cuenta que los replicantes siguen siendo “más humanos que los humanos” (lema de la fenecida corporacion Tyrell), es la mejor parte de la película. ¿Qué es lo que lleva a un replicante y a un holograma a enredarse en un circuito introspectivo sobre el sentido de la vida? Esta es una pregunta que Blade Runner 2049 no responde con la misma eficacia que la historia de 1982, pero, a mi entender, se esfuerza.

Con una fotografía memorable, creo que no es la obra maestra que muchos cantan, pero sí una película que vale la pena mirar con cierta nostalgia (los guiños homenaje son bastante buenos), sin complacencia y con interés. El regreso de Deckard no es tan auspicioso como mi nostalgia y expectativa hubieran esperado, pero tiene sus frases memorables.

¿Dónde verla? Está en cartelera, por lo menos un par de semanas más, calculo. Y si te volviste fan, ya está en preventa el DVD en Amazon.

BONUS TRACK:

Blade Runner se inspiró en el libro ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Si te emocionó tanto la historia y quieres buscar el libro, está en librerías Crisol, librería Sur y Communitas. Además, siempre podrás conseguir el epub en la web a un precio mucho menor.

La memorable banda sonora de Blade Runner, compuesta por Vangelis

Y la banda sonora de Blade Runner 2049, compuesta por Hans Zimmer, que no se queda atrás.

PD. con spoiler ¿Han notado que los personajes más emblemáticos de Harrison Ford son la encarnación de los daddy issues? Indiana Jones, Han Solo y Rick Deckard, todos padres ausentes por los motivos que fueran. Pero eso da para otro post.

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