De Italia...
La vida que sueño
La vita che vorrei
Italia, 2004 / 2h. 14 min.
De: Giuseppe Piccioni
Con: Luigi Lo Cascio, Sandra Ceccarelli, Galatea Ranzi, Fabio Camilli, Roberto Citran. (35 mm)
El amor inunda el plató cuando Laura es elegida para interpretar a la irresistible actriz principal de un filme costumbrista ambientado en el siglo XIX, que narra una infortunada historia de amor y que tiene como co-protagonista a Stefano. Cuando empieza el rodaje, el actor, conocido por ser reservado va cediendo a la intensa atracción que siente por el aura impetuosa y profundamente sensual que irradia Laura y a la espontánea generosidad de sus emociones. Día a día, la joven pareja se recita palabras de amor y, a pesar suyo, se van enamorando cada vez más. Es como si esas palabras fueran un lenguaje olvidado que solo ellos pudieran usar. Como actores, comienzan a refugiarse en la dualidad íntima de la historia de la película y de su vida real, y así encuentran la manera de decirse lo indecible y declararle al otro el misterio de sus nuevos sentimientos.
De los salones dorados y románticos del siglo XIX a un set de filmación del siglo XXI. Y los actores de nuestro tiempo se comprometen con la historia del guión, se liberan de él y generan su propia historia. La cinta de Giuseppe Piccioni, talentoso realizador de “Luce dei miei occhi” (2001), presenta las relaciones sentimentales que surgen en una filmación. Mirada profunda a la naturaleza tan errática del amor y notable ejercicio de “cine dentro del cine”. El género de los filmes dentro de un filme requiere de un muy buen guión y sobre todo de una particular agilidad interpretativa de los actores para que el relato resulte feliz. Y esto sucede en “La vida que sueño”.
Después de la medianoche
Dopo Mezzanotte
Italia, 2003 / 1h. 30 min.
De: Davide Ferrario.
Con: Giorgio Casotti, Francesca Inaudi, Fabio Troiano, Francesca Piccozza.
Premio Caligari del Festival de Berlín Sección Forum, 2004. Premio Don Quixote de la Sociedad y Federación Internacional de Film. (35 mm)
Martino, guardián nocturno de la Mole Antonelliana (principal símbolo arquitectónico de la ciudad de Turín), encontró algo semejante a una casa dentro del edificio en un área abandonada. Ahí pasa los días cuando no trabaja. Pero la Mole es el Museo Nacional del Cine y, a partir de la medianoche, el lugar se convierte en el reino de Martino, donde vive como en otro mundo.
Amanda y Angelo provienen de la parte opuesta de la ciudad, de Falchera en los alrededores de la ciudad. Angelo es un ladrón de autos, tranquilo en su condición de insignificante ladrón y tombeur de femmes (las mujeres caen a sus pies). Buscan desesperadamente un modo de cambiar de vida. El destino hace que, una noche, Amanda se vea obligada a escapar de la policía y tenga que pedirle ayuda a Martino. Martino la esconde en la Mole…

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