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Foto del autor: Javier Masías

Javier Masías

Apuntes sobre "The Following"

 

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Cuando vi el piloto de “The Following”, casi seis meses antes de su estreno en Latinoamérica, quedé sorprendido. Hacía tiempo que no veía algo tan intenso y tan bueno en la televisión. No solo por tener a Kevin Bacon (lo cual ya es bastante), sino porque su actuación, la del villano (James Purefoy), y la historia, todo en conjunto, formaban una gran serie.

Sin embargo, tras la emoción me embargó la duda. ¿Sería posible mantener ese nivel durante 13 episodios? Y es que en el primero no se apreció la magnitud del problema del personaje de Bacon: se enfrentaba a un ase

sino en serie que no trabajaba solo, sino con cientos de seguidores que estaban dispuestos a matar por él. Aquí es donde falla “The Following”. Andamos caminando por la calle, pedimos ayuda a un policía, pero ¡oh sorpresa! resulta ser un seguidor de Joe Carroll. Luego, pensamos: “Hey, vamos a refugiarnos donde mi vecina, ella es buena onda”… ¡Pero resulta que es seguidora de Carroll!

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No, no pareces una asesina.

La genial historia de la serie, que puede ser explotada por su crudeza, termina centrándose en el alcance y la influencia del asesino, por lo que nos preguntamos: ¿Realmente se puede llegar a tanta gente?, ¿puede haber tal cantidad de asesinos en serie en Estados Unidos? Al final de la temporada 1 nos hacen creer que Carroll murió. Ya sabíamos que habría segunda parte, así que ya nos imaginábamos a qué nuevo asesino intentará capturar Kevin Bacon. Pero no, resulta que el asesino está vivo, que nos engañó a todos fingiendo su muerte. Es decir, otra temporada con el mismo enemigo y sus cientos de seguidores. Con todo respeto, el morirse y resucitar es un recurso que hoy en día solo se lo creemos a Sherlock Holmes.

Los dejo con un adelanto de lo que veremos hoy por la noche: