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¿Cómo se divide el prana y por qué es tan importante?

¿Por qué a veces nos sentimos decaídos? ¿Por qué a veces sentimos que no podemos conversar bien, o quizás que el estómago no funciona como quisiéramos? En este post te explico qué tipo de energía, y en qué zona del cuerpo se encarga de distintas acciones del cuerpo. Así, cuando practiques, medites o respires puedes visualizar que esa zona se estimula.

De prana he escrito antes, y como casi todo en yoga, no tiene una traducción exacta. Se le llama energía vital, pero es mucho más. Es lo que nos mantiene vivos. Es mucho más que oxígeno, por ejemplo. Es la razón de cada movimiento, de cada percepción; y también es la razón por la que nuestra sangre circula, y nuestro sistema digestivo funciona.

Prana lo es todo. Y por eso lo queremos fluyendo, siempre activo. Siempre vivo.

Prana 1

 

Para empezar, hay cinco fuerzas de prana: prana, apana, samana, udana y vyana. Se les conoce como prana vayus. Estos nos dan el balance entre nuestro cuerpo físico y el mental.

Prana vayu, también conocido como sthoola, está localizado entre el diafragma y la base del cuello y es el centro de la circulación de toda nuestra energía. Esta fuerza mantiene los pulmones y el corazón activos: es responsable de nuestra respiración y circulación de la sangre en el cuerpo.  Cuando pierde su balance: El corazón y los pulmones fallan y no es fácil concentrarse.

Apana, está localizado entre el ombligo y la base de a columna. Trabaja el riñón, la vejiga y se encarga también de nuestros órganos reproductivos y de expulsar toxinas del cuerpo. A nivel mental, apana remueve pensamientos negativos. Cuando pierde su balance: no hay eliminación de toxinas a buen nivel y se siente depresión y negatividad.

Samana. Esta fuerza se encuentra entre el ombligo y el diafragma. Es responsable de nuestra vitalidad y dinamismo. Ayuda a digerir la comida y también a digerir emociones. Cuando pierde su balance: No asimilamos la comida y bloqueos mentales,

Udana. Se localiza en las extremidades del cuerpo: brazos, piernas, cuello, y cabeza. Esta fuerza controla y coordina nuestros movimientos, así como las actividades del cerebro, que incluye nuestra visión, lo que oímos, el gusto y lo que siente nuestra piel. Todas las funciones de la garganta y la boca se producen gracias a esta fuerza.  Es lo que logra que uno se comunique de manera efectiva. Cuando pierde su balance: No podemos pensar claro, no hablamos bien y no tenemos mucho ánimo durante el día.

Vyana. Este se encuentra en todo el cuerpo y su trabajo es ayudar a los vayus anteriores a que reciban energía.  Permite que la circulación mejore no solo en el cuerpo físico, sino también en el energético. Cuando se pierde el balance: Hay falta coordinación, temblores y problemas para conectarse con otras personas.

Con la meditación y el pranayama, encontramos balance en cada una de estas fuerzas. La idea es que con la constancia y la práctica todas estén equitativamente estimuladas.

Namasté.

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