Que se abra el telón
Es muy interesante para mí leer semanalmente este blog ya que, como todos los que escriben, me encuentro viviendo afuera del Perú. El poder comparar las diferentes historias del porqué y cómo se fueron, muchas de ellas similares a la mía, me hace concluir que hemos emigrado por un objetivo: mejorar de alguna manera nuestra vida. Como dice el dicho, por mejoría, mi casa dejaría. Hay historias tristes y conmovedoras, pero también bonitas y alegres. El común denominador es que para nadie ha sido fácil y al final todos luchamos por nuestra felicidad.
Yo emigré de Lima en agosto del 2003 para estudiar una maestría en Administración de Empresas en la ciudad de Manchester. Dejé mi trabajo y mi extrañada y querida familia y amigos… ¡ah!, y no me puedo olvidar de nuestra deliciosa comida. Fue muy duro vivir en un “student accommodation” (residencia de estudiantes) con gente 10 años menor y empezar a cocinar/lavar/planchar/limpiar todos los días o semanalmente. No solo tenía un horario de estudio muy fuerte, sino que también tenía mi horario de quehaceres domésticos. Con el tiempo aprendí a acostumbrarme y a tener mi rutina: en las mañanas y tardes estudiar y en las noches juntarme con mis dos amigos peruanos y cocinar para la cena y para nuestra lonchera del día siguiente. Los fines de semana eran seguir estudiando y hacer tiempo para lavar, planchar, limpiar e ir al supermercado para las compras de la semana. Así pasaron 18 meses (de los cuales tuve la suerte de hacer un intercambio por 3 meses en Barcelona).
Podría contar interminables anécdotas de las cosas que me chocaron de vivir en un país como Inglaterra, pero al igual que muchos peruanos que vivimos afuera, la familia y la comida se extrañan muchísimo y son temas de conversación con otros extranjeros. Sin embargo, hay algo que me sorprendió mucho de los ingleses, y es la cultura de juntarse en un pub después de trabajar. Los horarios de oficina son en promedio de 9 a.m. a 5 p.m. Desde las 5.30 p.m los pubs se empiezan a llenar con hombres en terno y mujeres en sastre para tomar un par de horas el típico “ale” y luego regresar a casa, pero antes en el camino comprar un “take away” (comida para llevar). Desgraciadamente este estilo de vida ha hecho que Inglaterra se vuelva uno de los países con más obesidad en Europa. A los ingleses les encanta tomar y es su distracción, el problema es que tienen una borrachera agresiva. No son como nosotros los latinos que cuando tomamos nos ponemos en promedio alegres (demasiado en algunos casos). Los ingleses se vuelven tan agresivos que hay siempre hay peleas en con los policías en las calles. Mi consejo para cualquier persona que viene acá es que si alguna vez se encuentran con un grupo o una persona que anda tomado, jamás se les crucen, jamás los miren porque van a estar en problemas. Desde que vivo acá, jamás he sentido temor de que alguien me robe, pero sí en la noche cuando la gente sale de las discotecas/pubs muy tomada.
Durante esos 18 meses de estudio siempre estuvo rodando en mi mente la disyuntiva de quedarme a vivir en Inglaterra o regresar al Perú. Y cómo es el destino, que el gobierno británico dio facilidades para dar la visa de trabajo (Highly Skilled Migrant Program) a toda persona que haya estudiado una maestría en Administración de Empresas en cualquier universidad del mundo que esté en el ranking de top 50 (desgraciadamente ya han quitado esta facilidad). Con eso me convencí de quedarme y buscar trabajo. Mi experiencia laboral en Lima fue en el sistema bancario, pero no quería regresar a lo mismo ya que nunca me identifiqué con mi trabajo y no me sentía 100% contento y satisfecho. Mi preocupación era que desgraciadamente el mercado laboral aquí toma mucho en consideración en qué industria has trabajado y no hay casi flexibilidad para poder cambiar.
No me importó esta desventaja y decidí hacer uno de los cambios más radicales en mi vida: trabajar en la industria del entretenimiento. En Lima siempre me gustó ir a conciertos y, más que nada, a los teatros. Mi infancia y juventud la recuerdo insistiéndole a mi papá que me lleve al Teatro Marsano para ver cuanta obra podía. Desgraciadamente, en aquellos años no había mucha escena cultural en la capital, así que mis posibilidades eran casi nulas (me alegra leer que ahora las empresas están apostando por conciertos y obras teatrales y por ende la variedad y cantidad es mucho mayor).
De nuevo, el destino me puso delante de un aviso para aplicar a la posición de “Theatre Trainee Assistant Manager” (Practicante para Asistente de Gerencia de Teatro) para la empresa de entretenimiento más grande del mundo. Tuve muchas dudas ya que era un salario mínimo (no el que se esperaba de una persona con una maestría) y además ¡qué iban a decir mi familia y amigos en Lima aceptando un trabajo así! Con todas esas dudas postulé y grande fue mi sorpresa cuando me ofrecieron el puesto de “Deputy Theatre Manager” (Subgerente de Teatro). Fue tanta mi alegría y satisfacción que acepté sin dudar. Con esta empresa estuve en 2 teatros regionales: en la ciudad de Hastings (White Rock Theatre) y después de 1 año me promovieron a un teatro más grande e importante en Manchester (Manchester Opera House). En Manchester estuve casi 1 año y medio pero mis ganas siempre fueron trabajar y vivir en Londres ya que después de Broadway, el “West End” es el segundo lugar más importante en el mundo. Es así que encontré la oportunidad que buscaba en Londres con otra empresa muy importante y con el mismo puesto (“Deputy Theatre Manager”).
Ya llevo más de 2 años y medio trabajando en el West End de Londres y ahora me encuentro reemplazando por 1 año a la Gerente del Teatro porque se encuentra en maternidad. He tenido la suerte de trabajar en 2 teatros (Novello Theatre y actualmente en el Gielgud Theatre). Definitivamente sigo sintiendo un vacío cada vez que pienso en el Perú, más que nada pensando en mi familia y amigos… ¡ah! Y en la rica comida. Sin embargo, tengo que agradecer que mi trabajo me da muchas alegrías y satisfacciones y de alguna manera me ayudan a sobrevivir en este país que es muy individualista y frío. Por ejemplo, he tenido la suerte de conocer y tratar a respetables políticos, grandes actores y activistas internacionales, tales como el Príncipe Carlos, Bono (U2), Brian May (Queen), Jeremy Irons, Emma Thompson, Sir Ian McKellan, Annie Lennox, Cheryl y Ashley Cole, entre otros.
Todavía sigo sintiendo escalofríos cada vez que el telón se abre y empieza el show y me preguntó: ¿qué nuevos retos me tendrá el destino? Ojalá regresar al Perú y poder poner mi “granito de arena” y ayudar con mi experiencia para poder impulsar la industria del entretenimiento.
Quiero dedicar este pequeño post a mi querida y extrañada familia ya que sin su apoyo incondicional no estaría hoy aquí viviendo mi sueño.
Jaime Nabeta , Inglaterra
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