Tener un líder que nos gobierne, acompañado por funcionarios capacitados que lo soporte, es fundamental para gestionar un país, más aún en tiempos turbulentos como los que nos toca. Lamentablemente, en el Perú sucede todo lo contrario. No solo hemos ahuyentado a lo mejor del capital humano de varios puestos claves, sino que nuestro presidente parece estar con la mente ida, por decir lo menos. Ante la alerta mundial de catástrofe alimentaria –tema que desde cualquier punto de vista reviste gravedad absoluta y una actuación urgente–, Pedro Castillo sentenció: “Hoy la hambruna les va a dar solamente a los que no trabajan, a los ociosos”. Más allá de que su manejo del vocabulario no le permitiera entender la diferencia entre hambre y hambruna, la expresión queda igualmente llena de indolencia, desconocimiento y ninguneo de la situación.

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