"Mejor coordinación, rapidez en la adjudicación de nuevos proyectos y mano fuerte para el cumplimiento de los contratos, son factores relevantes", apunta Carrillo. (Foto: GEC)
"Mejor coordinación, rapidez en la adjudicación de nuevos proyectos y mano fuerte para el cumplimiento de los contratos, son factores relevantes", apunta Carrillo. (Foto: GEC)
Camilo  Carrillo

Economista senior del Consejo Privado de Competitividad (CPC)

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Pese a los signos de recuperación registrados en los últimos dos meses, la caída abrupta de la en el Perú –que de acuerdo a datos actualizados será equivalente al 15%–, es uno de los peores efectos de la pandemia. La expectativa del para el 2021 es que dicha inversión crezca 21%, debido a la ejecución de obras públicas incentivadas, entre otros, por la reactivación de los proyectos de alto impacto a nivel nacional de APP dentro del Plan Nacional de Infraestructura (PNIC).

En el Marco Macroeconómico Multianual se observa que, la apuesta por estas proyecciones de crecimiento –que mantendría tasas elevadas durante el periodo 2022-2024–, se basa en la implementación del referido PNIC; a la fecha, dicho plan presenta demoras constantes en su ejecución. Con el fin de lograr un gran impacto mediante estos proyectos, se necesita acelerar la ejecución y/o adjudicación de al menos cuatro de los más emblemáticos (representan el 25% de los S/ 99 mil millones del PNIC), solucionando con rapidez sus problemas estructurales.

MIRA: IPE: inversión pública registró importante crecimiento en Huánuco en noviembre

AEROPUERTO INTERNACIONAL JORGE CHÁVEZ

Este año se adjudicaron todas las obras del lado aire (segunda pista de aterrizaje y torre de control) por US$ 400 millones para ser ejecutados entre el 2020-2021; no obstante, existen inconvenientes para licitar las obras del lado tierra (terminal aéreo), que representan US$ 1,200 millones adicionales.

Si bien el concesionario solicitó una prórroga para el inicio de las obras al MTC –alegando que no están dadas las condiciones de demanda por la situación post COVID-19–, estas razones no son válidas, pues la construcción del terminal demoraría al menos 3 años (para ese entonces las condiciones del mercado deberían ser normales).

Para no dejar al Jorge Chávez rezagado frente a los aeropuertos de Santiago y Bogotá –su competencia directa como hub internacional–, el MTC debe asegurar el cumplimiento del contrato para dar inicio a dichas obras en 2021. Así, se inyectarían inversiones por alrededor de US$ 400 millones anuales.

LÍNEA 2 DEL METRO

La ejecución de esta Línea por US$ 5.346 millones, se retomó en junio y, pese a que las primeras cinco estaciones operarían hacia mediados de 2021, aún falta acelerar las obras para cumplir con los plazos establecidos para el resto del proyecto. Específicamente, existen retrasos para la entrada en operación de las dos tuneladoras (una en la estación Insurgentes y otra en la San Juan de Dios), elementos indispensables para la construcción de los túneles y del resto de estaciones; lo que hace inviable tener operativo todo el servicio al 2024, como estaba previsto.

Es indispensable que el MTC y el concesionario solucionen la controversia generada por la ubicación de la estación 28 de Julio para que las tuneladoras inicien la construcción de los 30 km de túneles y estaciones pendientes. Garantizar el cumplimiento de los cronogramas por parte del concesionario, aumentaría el ritmo de ejecución y de inversiones de un proyecto que, al día de hoy, representa aproximadamente el 10% de gasto de inversión anual por parte del MTC.

"Con el fin de lograr un gran impacto mediante estos proyectos, se necesita acelerar la ejecución o adjudicación de al menos cuatro de los más emblemáticos", precisa Carrillo. (Infografía: Luis Huaitán)
"Con el fin de lograr un gran impacto mediante estos proyectos, se necesita acelerar la ejecución o adjudicación de al menos cuatro de los más emblemáticos", precisa Carrillo. (Infografía: Luis Huaitán)

IRRIGACIÓN MAJES SIGUAS

El proyecto está detenido desde 2018 debido a la discusión para la suscripción de la adenda que contempla la modernización del proyecto, lo que implica US$ 104 millones adicionales al costo actual (US$ 550 millones). Si bien en octubre 2020 se aprobó la garantía soberana –requisito indispensable para la firma de la adenda– y parece existir consenso entre el GORE y Concesionario para la misma, todavía falta la aprobación por parte del MEF y de la Contraloría previo a su firma, lo que significa un tiempo y riesgo por causa de las opiniones. Si consideramos que los cerca de US$ 566 millones que restan de su construcción generarían 90 mil empleos directos y 150 mil indirectos como mínimo, urge que el ejecutivo haga merecidos esfuerzos en apresurar la firma de la adenda y el reinicio de las obras.

FERROCARRIL HUANCAYO-HUANCAVELICA

La importancia de este proyecto no solo radica en el monto de inversión de más de US$ 230 millones, sino en cómo impactaría en la calidad de vida y conectividad de dos importantes capitales departamentales en el centro del país. Su adjudicación como contrato de APP, esperada desde hace más de 12 años y según cronograma planificado para este semestre del año, marcaría el hito de la reactivación de este tipo de proyectos y generaría confianza en inversionistas que miran el proceso de APP peruano con preocupación.

Si a este proyecto se le suma una negociación contractual con la concesión del ferrocarril central que permita el traslado de pasajeros y de carga no mineral hacia la costa, ayudaría a descongestionar una carretera central que hoy utilizan 5,7 millones de vehículos/año (54% tráfico pesado), con la consiguiente mejora en la competitividad.

Proyectos de envergadura y de impacto social existen a nivel nacional, pero el camino para su adecuada ejecución requiere una estrecha coordinación al interior del Gobierno y con los concesionarios.

Si se solucionan los problemas identificados, a la siguiente gestión le resultaría más sencillo cumplir con las expectativas de crecimiento de la inversión y habría un cambio positivo en la reactivación económica. Mejor coordinación, rapidez en la adjudicación de nuevos proyectos y mano fuerte para el cumplimiento de los contratos, son factores relevantes que orientarían mejor al Perú hacia el bicentenario.

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