Por Milenka Duarte

El momento en que una mujer se convierte en madre, sin duda, marca un hito trascendental en su vida, pues es un instante de dicha y amor incondicional, el cual da paso a una conexión inigualable e infinita con un nuevo ser. Por lo general, muchas mujeres suelen describir ese día como el más significativo y maravilloso de sus vidas. Sin embargo, junto con esta felicidad inmensurable, también existe la dura realidad de que la maternidad también puede estar estrechamente entrelazada con una amplia variedad de profundas emociones, como el dolor que una madre puede alcanzar ante la pérdida de un hijo.