Blanca Varela (1926-2009), una de las más grandes figuras poéticas de la región, fue también una atenta crítica de cine. Ejerció el oficio como parte de su trabajo periodístico en la revista Oiga, a mediados de los años sesenta.  (Foto: ANDINA / AFP)
Blanca Varela (1926-2009), una de las más grandes figuras poéticas de la región, fue también una atenta crítica de cine. Ejerció el oficio como parte de su trabajo periodístico en la revista Oiga, a mediados de los años sesenta. (Foto: ANDINA / AFP) / ANDINA
Enrique Planas

El lado más feroz de se aprecia, ciertamente, en su oficio de crítica cinematográfica. Para ella, Anthony Perkins y Vittorio Gassman son actores “viscosos”, Hichtcock es un producto del cine comercial, “El gatopardo” de Visconti resulta una “caricatura” de la novela de Lampedusa y la hoy entrañable “La Pantera Rosa” de Blake Edwards resultó para la poeta una muestra de “humor fácil, escenario burgués, buenos actores en papeles mediocres y bellas mujeres que son infames actrices”.

En “Cine: Opinión y Chisme”, el editor e investigador Jorge Valverde Oliveros recupera las reseñas que, bajo el seudónimo de “Cosme”, la poeta Blanca Varela publicó regularmente para la revista “Oiga” entre 1963 y 1965. Como explica el compilador, Varela se entregó a fondo al trabajo periodístico en la revista fundada por Paco Igartua, encargándose desde entrevistas culturales hasta traducciones de ensayos, con privilegiado acceso a diversas revistas internacionales cuyas secciones de cine ella cita en sus escritos. Así, el libro publicado con el respaldo de los herederos de la escritora. se suma al tan oportuno proceso de recuperación de autores que representaron en su momento la modernización del discurso de la crítica cinematográfica el país. Allí están, por ejemplo, los trabajos de Mónica Delgado sobre María Wiesse en “Amauta” o el realizado por Emilio Bustamante con los textos tempranos del cineasta Armando Robles Godoy.

Portada del libro editado por Jorge Valverde. A propósito del lanzamiento, la Casa de la Literatura Peruana organiza un conversatorio el martes 10 de agosto sobre la obra crítica de la poeta.
Portada del libro editado por Jorge Valverde. A propósito del lanzamiento, la Casa de la Literatura Peruana organiza un conversatorio el martes 10 de agosto sobre la obra crítica de la poeta.

A propósito de “La vida en Broma”, la película protagonizada por el cómico Harold Lloyd, Blanca Varela cita al poeta francés Jean Cocteau quien dice: “La cinematografía es, por excelencia, arma de poetas”. ¿La frase es para Varela una declaración de principios?

El propósito de este libro es reunir las críticas de Blanca Varela para abrir un diálogo entre los críticos actuales. Es una tarea pendiente para los investigadores de cine ubicar el discurso de la poeta en ese desarrollo de la crítica de cine en el Perú.

En su crítica sobre “El Comediante”, filme de Tony Richardson, ella señala: “Si bien no nos parece cine puro, salimos llenos de admiración al concluir la función”. ¿Qué significa ese “cine puro” que busca la poeta? ¿Qué guiños podemos encontrar entre sus críticas y sus búsquedas poéticas?

No de manera evidente. Pero quizás encontraremos algo si estudiamos sus referentes. Cuando ella describe a directores como Orson Welles, Visconti, o Fellini, prácticamente presenta a los cineastas como poetas. Y con eso nos sugiere lo que para ella representa el proceso creativo: la autenticidad como valor. Ella busca hacer con la palabra lo que ellos hacen con las imágenes. Otra conexión que me llama la atención es, por ejemplo, su interés por las comedias de Chaplin, de Harold Lloyd, de Buster Keaton. Y, sin embargo, en la poesía de Blanca Varela no existe el humor.

Sobre 8 1/2 de Fellini, Blanca Varela escribe: "Es el mundo de Fellini, el mundo de un nuevo género de artista, de hacedor de cine, quien como el pintor que se retrata a si mismo o el escritor que relata su propia historia, no encuentra mejor espejo del universo que su propio, íntimo y desgarrado ser".
Sobre 8 1/2 de Fellini, Blanca Varela escribe: "Es el mundo de Fellini, el mundo de un nuevo género de artista, de hacedor de cine, quien como el pintor que se retrata a si mismo o el escritor que relata su propia historia, no encuentra mejor espejo del universo que su propio, íntimo y desgarrado ser".

¿Y en términos temáticos?

Por un lado, me llama la atención su aprecio por la figura del perdedor, algo que se puede rastrear en su poesía. El fracaso constante frente a la vida o la obra. Por otro, su interés en la aceptación como valor, la forma en que asumimos nuestro papel. Para ella, la aceptación es una forma de encontrar el bienestar. Eso lo sugiere al comentar, por ejemplo, la actuación de Deborah Kerr en “La noche de la iguana” de John Huston: “la entereza y el coraje de Hannah (Kerr) detrás de su extraño disfraz de castidad y absurdo, es el gesto abstracto y poderoso de la aceptación de una realidad sin más salida ni futuro que la que el individuo quiera encontrar en su propia limitación”, escribe. Sucede lo mismo en la comedia “Los desconocidos de siempre” de Mario Monicelli, de cuyos personajes afirma: “pasan de las quimeras a la realidad y viceversa con la sabia resignación de quien acepta los fenómenos naturales, el sol y la lluvia, la vida y la muerte, el botín o la sopa de garbanzos”. Recordemos que quien escribe estas críticas es una poeta ya con dos libros publicados. Podríamos ver allí qué premisas estéticas Varela está manejando al momento de hablar de lo que más valora en los procesos creativos.

Sobre Deborah Kerr en “La noche de la iguana” de John Huston, escribe Varela: “La entereza y el coraje de Hannah (Kerr) detrás de su extraño disfraz de castidad y absurdo, es el gesto abstracto y poderoso de la aceptación de una realidad sin más salida ni futuro que la que el individuo quiera encontrar en su propia limitación”
Sobre Deborah Kerr en “La noche de la iguana” de John Huston, escribe Varela: “La entereza y el coraje de Hannah (Kerr) detrás de su extraño disfraz de castidad y absurdo, es el gesto abstracto y poderoso de la aceptación de una realidad sin más salida ni futuro que la que el individuo quiera encontrar en su propia limitación”

Hablemos de los prejuicios de Blanca Varela como crítica: sus textos sugieren disgustos que hoy parecen inexplicables: detestar a Hitchcock, por ejemplo...

Tiene que ver con las ideas de la época. Hitchcock estaba muy mal visto en ese momento entre los críticos de moda. Aún la Nueva Ola francesa no lo había reivindicado. Si bien existen los prejuicios que señalas, también hay en sus críticas una descripción fresca, sin sesgos ideológicos. Varela no utiliza la política en sus análisis.

¿Cuáles crees que son sus mayores fobias? Es curioso que no le guste un filme como “El gatopardo” de Visconti, o que a Alain Delon lo describa como “tediosamente bello, deleznable y ambiguo” por su actuación en “Cualquiera puede ganar” de Verneuil.

Detrás de esas afirmaciones está el gusto de Blanca Varela por el teatro. Es una persona que ha consumido mucho teatro y mantiene esas premisas cuando se acerca al cine. Por eso le caen mal actores como Anthony Perkins o Vittorio Gassman, pues los considera personajes viscosos, sin forma. Y frente a ellos, celebra a Laurence Olivier, en razón a su teatralidad. También puede parecer injusto que critique tan fuertemente a “La Pantera Rosa” de Edwards, considerándola un simple producto comercial. Son prejuicios del momento.

Blanca Varela describe al actor francés Alain Delon como “tediosamente bello, deleznable y ambiguo” por su actuación en “Cualquiera puede ganar” de Verneuil.
Blanca Varela describe al actor francés Alain Delon como “tediosamente bello, deleznable y ambiguo” por su actuación en “Cualquiera puede ganar” de Verneuil.

¿Por qué Blanca Varela dejó de hacer crítica?

Creo que nunca tuvo la expectativa de formarse como crítica de cine. Creo que fue un espacio que se abrió dentro de las múltiples exigencias periodísticas que demandaba una revista como “Oiga”. Lo que me tienta ahora es buscar sus artículos periodísticos, juntándolo con su experiencia en la revista “Caretas”. Esa búsqueda nos podría responder mejor sobre sus intereses y sus aficiones.

Blanca Varela con el pintor Fernando de Szyszlo, entonces su esposo, en París.
Blanca Varela con el pintor Fernando de Szyszlo, entonces su esposo, en París.

El dato

Por los 95 años del nacimiento de la poeta Blanca Varela, el martes 10 de agosto, a las 7 p.m., se realizará el conversatorio sobre el libro “Cine: opinión y chisme”, el cual muestra una nueva faceta de la poeta Blanca Varela y su relación con el cine. En el conversatorio participarán los críticos de cine Mónica Delgado e Isaac León Frías. El evento se transmitirá en vivo a través de .

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