
Un nuevo motor iónico fue probado con éxito en laboratorio y logró demostrar una potencia 25 veces superior a la del sistema más avanzado que utiliza actualmente la NASA. Este avance podría convertirse en una pieza clave para futuras misiones tripuladas hacia Marte.
A diferencia de los cohetes convencionales, que queman combustible químico para generar impulso, los motores iónicos funcionan con propulsión eléctrica.
Estos sistemas utilizan campos electromagnéticos para acelerar iones (átomos cargados eléctricamente) y expulsarlos a través de una boquilla, creando empuje de manera progresiva.
Aunque al inicio generan poca fuerza, estos motores pueden acumular velocidad con el tiempo y alcanzar cifras extremadamente altas. Además, consumen alrededor de 90% menos propelente que los cohetes químicos, lo que reduce el peso de la nave y abarata costos de lanzamiento.
El portal Space.com señala que, actualmente, el motor iónico más potente en operación pertenece a la misión Psyche mission de la NASA, diseñada para estudiar el asteroide del mismo nombre.

El artefacto puede alcanzar velocidades de hasta 124,000 millas por hora (200,000 kilómetros por hora).
El nuevo prototipo, conocido como motor magnetoplasmadinámico alimentado con litio (MPD), usa plasma metálico en lugar del tradicional gas xenón.
Durante una prueba realizada el 24 de febrero en el laboratorio Jet Propulsion Laboratory, el motor completó cinco encendidos y alcanzó hasta 120 kilovatios de potencia.
“Esto marca la primera vez en Estados Unidos que un sistema de propulsión eléctrica ha operado a niveles de potencia tan altos, alcanzando hasta 120 kilovatios”, dijo el administrador de NASA, Jared Isaacman, en un comunicado. “Continuaremos realizando inversiones estratégicas que impulsen ese próximo gran salto”.

El científico senior del JPL, James Polk, destacó la importancia del ensayo tras años de desarrollo.
“Diseñar y construir estos propulsores durante los últimos años ha sido una larga preparación para esta primera prueba”, afirmó. “Es un momento enorme para nosotros porque no solo demostramos que el propulsor funciona, sino que también alcanzamos los niveles de potencia que buscábamos. Y sabemos que tenemos una buena plataforma de pruebas para comenzar a abordar los desafíos de escalar esta tecnología”.
Los investigadores ahora buscan elevar la potencia hasta un rango de entre 500 kilovatios y un megavatio en los próximos años. Más adelante, esperan desarrollar motores capaces de operar hasta con cuatro megavatios, lo que permitiría equipar naves tripuladas con múltiples sistemas para viajar al planeta rojo.

Para hacer posibles estos viajes, NASA también trabaja en el proyecto de propulsión nuclear espacial Space Reactor-1 Freedom, que incluirá un pequeño reactor de fisión nuclear para suministrar energía a motores iónicos en el espacio.
Si todo avanza según lo previsto, esta tecnología podría abrir el camino para llevar a los primeros astronautas a Marte en futuras décadas.
Si te interesó esta noticia y quieres mantenerte informado sobre los eventos y tendencias en EE.UU. y el mundo, forma parte de nuestra comunidad de WhatsApp. 👉 Únete aquí










