El cometa interestelar 3I/ATLAS es clave. Entiende cómo su estudio podría fortalecer la defensa antiasteorides de la Tierra y nuestra seguridad planetaria. | Crédito: Imagen referencial generada con Gemini AI
El cometa interestelar 3I/ATLAS es clave. Entiende cómo su estudio podría fortalecer la defensa antiasteorides de la Tierra y nuestra seguridad planetaria. | Crédito: Imagen referencial generada con Gemini AI

El ha llamado la atención de la comunidad científica internacional debido a su origen único fuera del sistema solar. Su trayectoria hiperbólica y sus características físicas poco habituales lo convierten en un objeto especial de estudio dentro de la astronomía moderna y la defensa planetaria. Sin embargo, es importante señalar que 3I/ATLAS no representa una amenaza real para la Tierra, ya que su paso por nuestro sistema solar no implica riesgos de impacto.

A pesar de su naturaleza exótica, el cometa 3I/ATLAS ha servido como caso de referencia en simulaciones y ejercicios de monitoreo astronómico. Diferentes agencias espaciales han aprovechado su paso para poner a prueba sus protocolos de alerta y coordinación frente a posibles amenazas provenientes del espacio interestelar. Estas iniciativas han fortalecido la colaboración global en materia de defensa planetaria, pero no han respondido a una emergencia concreta.

Gran parte de la información mediática sobre 3I/ATLAS y la prevención de impactos se basa principalmente en escenarios teóricos y ejercicios prácticos. La cobertura sobre el cometa destaca la utilidad de estos estudios para estar preparados ante objetos potencialmente peligrosos, aunque recalca que, en este caso, no se han activado medidas de defensa directa. Así, 3I/ATLAS sigue siendo una oportunidad educativa y de investigación para la protección de nuestro planeta frente a amenazas celestes.

El cometa interestelar 3I/ATLAS, un viajero cósmico inusual, podría ser estudiado por las misiones Hera y Europa Clipper de la NASA y ESA. ¿Las misiones de ambos equipos tendrán tiempo para hacer las maniobras necesarias? (Foto: Imagen creada por El Comercio MAG usando la IA de Copilot)
El cometa interestelar 3I/ATLAS, un viajero cósmico inusual, podría ser estudiado por las misiones Hera y Europa Clipper de la NASA y ESA. ¿Las misiones de ambos equipos tendrán tiempo para hacer las maniobras necesarias? (Foto: Imagen creada por El Comercio MAG usando la IA de Copilot)

¿Por qué un cometa interestelar como el 3I/ATLAS importa ahora?

La defensa antiasteroides de la Tierra ha pasado de la teoría a la práctica. En 2022, la misión DART de la NASA logró desviar la órbita de un asteroide por primera vez, probando el concepto de impacto cinético a escala real NASA. Paralelamente, la detección de los primeros objetos interestelares —1I/‘Oumuamua (2017) y 2I/Borisov (2019)— abrió una ventana a material planetesimal formado en otros sistemas estelares, con propiedades fuera de catálogo.

El valor potencial de un 3I como el ATLAS (tercer objeto interestelar, descubierto por el sistema ATLAS) significa una oportunidad para hablar de la defensa planetaria: permitiría estudiar, en tiempo real, cómo se comporta un cuerpo pequeño de composición extrema, cinemática hiperbólica y actividad cometaria intensa. Esto es esencial para robustecer estrategias de desvío que, aunque diseñadas para asteroides cercanos a la Tierra, deben funcionar también en escenarios límite: objetos muy porosos, ricos en volátiles, de baja cohesión y velocidades relativas altas.

Más aún, un 3I ofrece una oportunidad única para ejercitar una cadena de respuesta rápida —detección, verificación, caracterización, coordinación internacional y potencial interceptación— que necesitamos perfeccionar para cometas de período largo, una clase con ventanas de preaviso cortas y que plantea desafíos técnicos similares.

¿Por qué el cometa interestelar 3I/ATLAS es clave para la defensa planetaria?

El caso de 3I/ATLAS ha servido como “experimento natural” para poner a prueba y reforzar los protocolos de defensa planetaria, especialmente ante objetos interestelares de tamaño significativo y comportamiento errático.​

La NASA y la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN), junto con la Agencia Espacial Europea (ESA), han desplegado una red mundial de telescopios y satélites para monitorear el cometa casi en tiempo real, lo que permite calibrar sistemas y protocolos de respuesta ante trayectorias impredecibles.​

El caso ayuda a practicar la detección, seguimiento y modelado de riesgos, especialmente porque 3I/ATLAS es considerablemente más grande que los dos anteriores visitantes del espacio interestelar (1I/‘Oumuamua y 2I/Borisov), con un diámetro entre 5 y 11 km.​

Las pruebas incluyen simulaciones de posibles respuestas, como el uso de impactadores cinéticos o explosivos en escenarios hipotéticos, aunque para 3I/ATLAS no ha sido necesario aplicar medidas reales de desviación o neutralización.​

  • Extremos materiales: los 3I pueden ser más porosos o más frágiles que la media, límites donde los modelos de desvío son menos confiables.
  • Aceleraciones no gravitatorias: jets y sublimación pueden desviar la trayectoria de manera significativa, afectando ventanas de intercepción y predicción de efemérides.
  • Velocidad relativa alta: trayectorias hiperbólicas implican encuentros rápidos con poco tiempo para observar, decidir e intervenir.
  • “Ensayo general” operativo: aun sin riesgo de impacto, la comunidad puede practicar protocolos de respuesta que serán cruciales ante cometas de período largo.

En síntesis, un 3I tensiona el sistema de defensa planetaria en los puntos donde más lo necesitamos: caracterización ultra-rápida, toma de decisiones con incertidumbre alta, y extrapolación de parámetros de ingeniería.

El cometa interestelar 3I/ATLAS tendrá su perihelio el 29 de octubre. (Foto: Imagen creada por El Comercio MAG usando la IA de Copilot)
El cometa interestelar 3I/ATLAS tendrá su perihelio el 29 de octubre. (Foto: Imagen creada por El Comercio MAG usando la IA de Copilot)

¿Representa el cometa interestelar 3I/ATLAS algún peligro para la Tierra?

Los cálculos orbitales confirman que no pasará cerca de la Tierra y descartan cualquier posibilidad de impacto: la mínima aproximación será de 1.8 unidades astronómicas (~270 millones de kilómetros).​

A pesar del monitoreo reforzado, la comunidad científica y la NASA aclaran que no hay amenaza inmediata y que las medidas tomadas corresponden principalmente a ejercicios preventivos y de entrenamiento.​

Algunas fuentes y rumores han exagerado el papel del protocolo de defensa, pero no existe ninguna activación real ante un riesgo inminente — solo pruebas y coordinación para mejorar la capacidad ante futuros objetos potencialmente peligrosos.

SOBRE EL AUTOR

Soy periodista generalista, generador de contenido y analista SEO del Núcleo de Audiencias del Grupo El Comercio. Tengo más de 14 años de experiencia escribiendo artículos de interés y de deportes (Béisbol, Boxeo, Fútbol, Fútbol Americano, MMA, F1, Wrestling) en inglés y español para Estados Unidos, México y España.

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