Investigadores realizaron la búsqueda por radio más sensible hasta ahora para detectar posibles señales tecnológicas en el cometa interestelar 3I/ATLAS. (Imagen creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")
Investigadores realizaron la búsqueda por radio más sensible hasta ahora para detectar posibles señales tecnológicas en el cometa interestelar 3I/ATLAS. (Imagen creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")

Durante semanas, un visitante proveniente de otro sistema estelar captó la atención de astrónomos y curiosos por igual. El , uno de los objetos más raros jamás observados en nuestro vecindario cósmico, atravesó el sistema solar mientras científicos de todo el mundo intentaban estudiarlo antes de que desapareciera para siempre en el espacio profundo.

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Su paso abrió una ventana limitada para aplicar instrumentos de última generación y poner a prueba una de las preguntas más intrigantes de la astronomía moderna: ¿podría un objeto así revelar señales de tecnología no humana? En medio de teorías y especulación en redes sociales, equipos especializados pusieron en marcha la búsqueda por radio más sensible realizada hasta ahora sobre este cometa.

Durante ese breve período, los científicos aprovecharon para probar qué tan rápido pueden organizar búsquedas profundas de “tecnofirmas”, es decir, señales que parecerían creadas por tecnología y no por procesos naturales. Estas observaciones se realizaron en medio de una fuerte especulación en internet sobre la verdadera naturaleza del cometa.

El análisis no encontró emisiones artificiales y descartó las señales detectadas como interferencias terrestres. (Foto: NOIRLab)
El análisis no encontró emisiones artificiales y descartó las señales detectadas como interferencias terrestres. (Foto: NOIRLab)

Según el portal , el equipo del programa Breakthrough Listen utilizó el radiotelescopio Robert C. Byrd Green Bank, en Virginia Occidental, el 18 de diciembre. Escanearon cuatro bandas de frecuencia entre 1 y 12 gigahercios y, tras analizar los datos, descartaron las pocas señales detectadas al identificarlas como interferencias de radio terrestres.

En el que describe estos resultados, el astrónomo Ben Jacobson-Bell de la Universidad de California en Berkeley y sus colegas señalaron: “Nuestro estudio concluye que no hay transmisores isotrópicos de onda continua por encima de 0,1 W en la ubicación de 3I/ATLAS”.

Los investigadores explicaron que este límite es incluso menor a la potencia aproximada de un teléfono móvil común.

El estudio se llevó a cabo durante la breve ventana de observación del objeto tras su paso cercano por la Tierra. (Foto: ESA/XMM-Newton/C. Lisse, S. Cabot & the XMM ISO Team)
El estudio se llevó a cabo durante la breve ventana de observación del objeto tras su paso cercano por la Tierra. (Foto: ESA/XMM-Newton/C. Lisse, S. Cabot & the XMM ISO Team)

Además del telescopio de Green Bank, 3I/ATLAS fue observado con otros instrumentos, como el Allen Telescope Array y el radiotelescopio MeerKAT, en Sudáfrica. En ninguno de estos casos se encontraron señales de radio artificiales, aunque continúan los seguimientos ópticos e infrarrojos en busca de destellos breves similares a láseres.

La NASA aclaró que el cometa nunca representó un peligro para la Tierra, ya que pasó a unos 1,8 unidades astronómicas, casi el doble de la distancia entre la Tierra y el Sol, y sigue una trayectoria hiperbólica que lo sacará del sistema solar.

En conjunto, los datos más sensibles disponibles hasta ahora indican que 3I/ATLAS se comporta como un cometa normal, similar a otros visitantes interestelares observados en 2017 y 2019.

Los científicos concluyen que 3I/ATLAS se comporta como un cometa natural procedente de otro sistema estelar. (Foto: NASA)
Los científicos concluyen que 3I/ATLAS se comporta como un cometa natural procedente de otro sistema estelar. (Foto: NASA)

Qué sigue para el cometa 3I/ATLAS tras acercarse a la Tierra

Tras su acercamiento a la Tierra el 19 de diciembre, el cometa 3I/ATLAS continúa su recorrido por el sistema solar. En ese momento se encontraba a una distancia muy grande de nuestro planeta, por lo que no representó ningún peligro. Los científicos aprovecharon esa cercanía relativa para observarlo con telescopios y recopilar más datos sobre su composición y comportamiento.

Luego de pasar cerca de la Tierra, 3I/ATLAS se está alejando gradualmente del Sol. A medida que se enfría, su actividad disminuirá: liberará menos gas y su brillo se irá apagando. Esto es normal en los cometas, que suelen ser más activos cuando están cerca del Sol y pierden energía al alejarse.

El cometa interestelar 3I/ATLAS ya tiene marcado su próximo momento clave dentro del Sistema Solar. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")
El cometa interestelar 3I/ATLAS ya tiene marcado su próximo momento clave dentro del Sistema Solar. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")

El siguiente punto clave en su trayectoria será su aproximación a Júpiter, prevista para marzo de 2026. La enorme gravedad del planeta gigante podría alterar ligeramente su camino, algo que los astrónomos seguirán con atención. Estas interacciones ayudan a entender mejor cómo se mueven los objetos que llegan desde fuera del sistema solar.

Finalmente, el cometa continuará su viaje hacia el espacio profundo y probablemente no volverá a acercarse a la Tierra. Aun así, los datos recogidos durante este periodo seguirán siendo analizados durante años, ya que 3I/ATLAS es un objeto poco común y ofrece pistas valiosas sobre lo que ocurre más allá de nuestro sistema solar.

Por qué el acercamiento del 3I/ATLAS a Júpiter es clave

El acercamiento de la misión 3I/ATLAS a Júpiter es fundamental porque permitirá realizar un mapeo sin precedentes del objeto.

Al posicionarse en una órbita tan próxima, los instrumentos de la sonda podrán captar datos de alta resolución sobre la composición química de las nubes y las intensas tormentas del planeta. Esta proximidad es clave para descifrar cómo se transfieren las enormes cantidades de energía en un entorno de radiación tan extremo, lo cual no es posible lograr desde telescopios terrestres o sondas más lejanas.

Además, este encuentro es vital para estudiar las interacciones gravitatorias y electromagnéticas entre Júpiter y sus lunas galileanas. La recolección de datos sobre el campo magnético permitirá a los científicos entender mejor el núcleo del planeta y los procesos de formación de los sistemas planetarios en todo el universo.

En última instancia, el éxito de este acercamiento proporcionará la base científica necesaria para futuras misiones de exploración que busquen rastros de habitabilidad en lunas como Europa o Ganímedes.

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