
La defensa planetaria empieza con la vigilancia de los cielos. A través de sistemas de defensa como el ATLAS, los astrónomos rastrean cualquier cuerpo celeste que pueda convertirse en una amenaza para la Tierra. Una vez descubierto un objeto se estudia hasta determinar si puede convertirse en un problema que signifique activar el protocolo de defensa planetaria, tal y como ocurrió con 2024 YR4, un asteroide de gran tamaño que fue detectado a finales del año pasado, o simplemente monitorear su paso por nuestro vecindario cósmico como ocurre con el cometa 3I/ATLAS. En cada caso los astrónomos cuentan con un factor a su favor: el tiempo de detección del cuerpo celeste. Si se tiene tiempo suficiente, entonces se podrán realizar acciones de mitigación para evitar un escenario catastrófico.
Una reciente investigación, que incluyó físicos de meteoritos, revela cómo un asteroide que explotó en nuestra atmósfera podría haber causado estragos en la Tierra y no nos habría dado tiempo para reaccionar.
Una investigación internacional que reunió a más de un centenar de científicos, liderada por Auriane Egal, profesora adjunta de Western Space, completó el primer estudio exhaustivo de un asteroide rastreado desde el espacio hasta su impacto en la Tierra.
2023 CX1, el asteroide similar a una bomba y de interés para la defensa planetaria

Se trata del asteroide 2023 CX1, cuerpo celeste que se convirtió en una oportunidad única para el análisis de la defensa planetaria.
2023 CX1 era un asteroide normal, similar a los que suelen impactar con la Tierra; sin embargo, explotó tan rápidamente y con tanta fuerza que, de acuerdo con la investigación, sus acciones subrayan la amenaza potencial de objetos astronómicos similares.
El asteroide fue descubierto el 12 de febrero de 2023, solo siete horas antes de que entrara a la atmósfera terrestre. 2023 CX1 explotó sobre Normandía, Francia, el 13 de febrero de 2023 a las 02:59 am GMT.
El asteroide en sí no era grande. Medía menos de un metro de diámetro (28 pulgadas) y su peso era de apenas 650 kg. No obstante, estalló abruptamente a sólo 28 kilómetros (17 millas) sobre la Tierra. Uno de los aspectos que sorprendió a los investigadores es que liberó el 98% de su energía en una fracción de segundo. Este comportamiento es excepcional para un objeto de ese tamaño y también peligroso para nuestro mundo. “Fue similar a una bomba”, sostuvo Egal.
“La onda de choque resultante fue esférica, no cilíndrica, y liberó más energía cerca del suelo. Este tipo de fragmentación aumenta el riesgo de daños considerables a nivel del suelo”, alertaron los investigadores del estudio publicado en Nature Astronomy.
“Esta clase de fragmentación es más peligrosa. Si tienes un asteroide más grande, su efecto se va a amplificar. Quizá necesitemos evacuar un área más grande que el área cerca del impacto”, declaró Egal.

Para los investigadores, este comportamiento debe ser considerado en la defensa planetaria. “Estos resultados justifican la consideración de una estrategia de defensa planetaria para casos donde se espera una presión dinámica de >3–4 MPa (megapascales), incluyendo la planificación de la evacuación de las zonas bajo los puntos de interrupción previstos”, detallaron. Y es que una presión entre esos valores es considerada muy alta, superior a la presión atmosférica.
¿Cómo se desarrolló la investigación?: Defensa planetaria en acción
Las agencias espaciales ESA y NASA predijeron con éxito el tiempo y la ubicación en donde 2023 CX1 impactaría. Tanto las agencias espaciales como el FRIPON/Vigie-Ciel, una red de cámaras de Francia utilizada para rastrear cuerpos celestes, movilizaron al público para registrar la entrada de 2023 CX1, lo que resultó en la primera observación dirigida a gran escala de un asteroide, y una demostración del sistema de defensa planetaria en acción.
Más de un centenar de científicos y ciudadanos en Europa, América, África y Oceanía formaron un equipo para monitorear la caída del asteroide. “Esta alianza única entre científicos profesionales y ciudadanos demostró el poder de la cooperación internacional cuando ocurren eventos raros y críticos”, sostuvo Egal, asesora científica del Planetario de Montreal.
“Esta es la primera vez que observamos con telescopio un asteroide antes de su entrada en la atmósfera”, comentó Denis Vida, co-autor del estudio. “Lo monitoreamos al entrar en nuestro espacio y predijimos correctamente el lugar del impacto calculando su órbita y tamaño”, agregó. “Desde la primera observación hasta el impacto final y la recuperación, todo el proceso de la defensa planetaria funcionó como un reloj”, destacó.
Preguntas frecuentes sobre el Asteroide 2023 CX1 y su impacto
¿Qué hizo especial la predicción del asteroide 2023 CX1?
La predicción del 2023 CX1 fue excepcional, ya que se convirtió en el séptimo asteroide detectado antes de su impacto atmosférico, un récord histórico. Gracias a una novedosa estrategia de observación de la ESA y la NASA, se pudo predecir la hora y la ubicación de su caída con una precisión sin precedentes. Esto permitió una movilización única para observar el evento en tiempo real.
¿Cómo contribuyó la participación ciudadana al estudio del 2023 CX1?
La movilización de las agencias espaciales y de la red FRIPON/Vigie-Ciel facilitó la participación del público para registrar la entrada atmosférica del asteroide. Este esfuerzo resultó en la primera observación de un meteorito a gran escala con un objetivo definido, lo que se conoce como “observación dirigida”. Esta colaboración ciudadana excepcional permitió la rápida recuperación de meteoritos en tierra para su análisis científico.
¿Qué tipo de asteroide era el 2023 CX1 y por qué es importante su órbita?
Aunque el 2023 CX1 se identificó como un condrito de tipo L, la clase más común de meteoritos en la Tierra, se considera único por ser el único impactador inminente de esta clase identificado antes de su caída. Además, su órbita fue medida con una precisión inigualable: la diferencia entre la trayectoria predicha y la observada fue de menos de 20 metros, lo que lo convierte en uno de los meteoritos con la órbita más precisamente rastreada hasta la fecha.
¿Qué revelaron los análisis sobre el origen y la fragmentación del 2023 CX1?
Los análisis de su trayectoria indican que el 2023 CX1 se separó de su cuerpo principal en el cinturón interior de asteroides hace aproximadamente 30 millones de años. En cuanto a su desintegración, fue atípica: el asteroide soportó altas presiones dinámicas (4 MPa) y se desintegró bruscamente a unos 28 km de altitud. Esto generó una onda de choque esférica concentrada.
¿Qué implicaciones tiene la fragmentación atípica del 2023 CX1 en términos de riesgo?
Las simulaciones hidrodinámicas realizadas revelaron que este patrón de fragmentación súbita podría potencialmente causar mayor daño en tierra que las fragmentaciones progresivas, como la observada en el evento de Chelyabinsk en 2013. Este hallazgo subraya la necesidad de comprender mejor los mecanismos de desintegración de asteroides para evaluar con precisión el riesgo de impacto que representan.













