
Una usuaria de TikTok llamada FindingFiona publicó a inicios de este año un video sobre viajes que llamó mucho la atención. En el clip, se refirió a la importancia de usar protector solar durante los vuelos. La publicación superó los 2 millones de vistas y generó más de mil comentarios. Su mensaje principal era claro: aunque estés dentro del avión, sigues expuesto a la radiación solar, especialmente si estás sentado junto a la ventana.
“Aunque estás dentro del avión, por la altitud tan alta, en realidad estás recibiendo una radiación UV más fuerte, especialmente si estás en el asiento de la ventana”, explicó Fiona en el video. Según ella, la altura aumenta la intensidad de los rayos UV, lo que podría provocar más daño en la piel.
Varios dermatólogos confirmaron que su afirmación tiene todo el sentido del mundo, pero hicieron algunas observaciones importantes. En conversación con el medio HuffPost, la doctora Elizabeth Jones, profesora asistente de dermatología en el Hospital Universitario Thomas Jefferson en Filadelfia, señaló: “La buena noticia es que el riesgo real por un solo vuelo, o para alguien que viaja de forma ocasional, probablemente sea bajo”.
Sin embargo, Jones advirtió que el peligro sí es mayor para personas que trabajan en aviones, como pilotos y tripulantes. “Las personas que vuelan por trabajo están mucho más expuestas a la luz ultravioleta, especialmente si están en la cabina de mando, por el tamaño del parabrisas y el tiempo que pasan en altitud”, explicó.
De hecho, un estudio de 2015 reveló que los pilotos y miembros de la tripulación tienen el doble de probabilidades de desarrollar melanoma, un tipo de cáncer de piel más agresivo, en comparación con la población general. Por eso, aunque no salgas del avión con una quemadura solar, sí podrías estar acumulando daño en la piel.
Jones explicó que las ventanas de los aviones bloquean la mayoría de los rayos UVB, que son los que causan quemaduras solares, pero no todos los rayos UVA. “Algunas de las ventanas más antiguas bloquean alrededor del 50% de los rayos UVA, y algunos modelos más nuevos son más eficaces”, dijo. Los rayos UVA no solo envejecen la piel, sino que también pueden contribuir al cáncer.

La dermatóloga Jennifer Holman, de U.S. Dermatology Partners en Texas, añadió que esto no solo ocurre en aviones. “La mayoría de los vidrios no filtran los rayos UVA”, comentó. Eso incluye ventanas de casas, autos y cafeterías. Por eso, usar protector solar no es solo para los días soleados al aire libre.
Tanto Holman como Jones recomiendan usar protector solar todos los días. Holman dijo: “Como dermatóloga, por supuesto que animo a todos mis pacientes a usar protector solar como un hábito diario, por la exposición que tenemos a los radicales libres y a la radiación UV”. También aconsejó elegir protectores solares de “amplio espectro”, que protejan contra los rayos UVA y UVB, y complementarlos con ropa protectora, sombreros y gafas de sol.
Según Jones, quienes tienen antecedentes personales o familiares de cáncer de piel, piel muy clara o toman medicamentos que aumentan la sensibilidad al sol, deberían tomar precauciones adicionales.
Cómo aplicar el protector solar correctamente
Para aplicar el protector solar correctamente según Isdin, el primer paso es hacerlo sobre la piel limpia y seca, al menos 30 minutos antes de la exposición al sol. Esto permite que el producto se absorba bien y forme una barrera protectora efectiva. La marca destaca la importancia de usar una cantidad generosa del producto, no escatimar, ya que aplicar menos de lo recomendado reduce significativamente el nivel de protección.

Aplica el protector solar de manera uniforme por todas las áreas expuestas al sol. Esto incluye no solo el rostro, sino también las orejas, el cuello, el escote, los brazos y las piernas. Extiende el producto suavemente hasta que se absorba por completo. En zonas especialmente sensibles o con mayor exposición, como la nariz o los hombros, puedes aplicar una capa adicional.
Finalmente, la reaplicación es fundamental para mantener la protección. Isdin recomienda volver a aplicar el protector solar cada dos horas, o con mayor frecuencia si sudas mucho, después de nadar o tras secarte con una toalla. Recuerda que, aunque algunos productos sean resistentes al agua, su efectividad disminuye con el tiempo y la exposición continua.
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