
En la ciudad de Lynnwood, Washington, se ha encendido un debate que promete marcar el rumbo de su economía local. El grupo Fair Pay Lynnwood anunció esta semana un plan para elevar el salario mínimo de US$16,66 por hora a US$20,24 en los próximos tres años, comenzando en julio del próximo año. La propuesta busca brindar un respiro a miles de trabajadores que, según sus impulsores, luchan por llegar a fin de mes en medio de la inflación y los recortes de programas de asistencia.
El concejal Josh Binda lidera la iniciativa, señalando que los recortes de asistencia alimentaria federal durante la administración Trump han dejado a muchas familias en situación crítica. “Podrían quedarse sin comida. Podrían morir de hambre. Hay gente que ya está con el último centavo”, expresó con preocupación. Para Binda, el aumento es más que una cifra: es una forma de garantizar dignidad y seguridad básica a los trabajadores de Lynnwood.

UNO DE LOS ASPECTOS MÁS DISCUTIDOS ES QUE NO SE APLICARÍA A TODAS LAS EMPRESAS
El plan contempla que únicamente los negocios con 15 o más empleados o con ingresos brutos anuales de al menos 2 millones de dólares estén sujetos a la medida. Esto, según Binda, busca proteger a los pequeños comercios de la ciudad. “Esto no afectará a nuestros pequeños negocios. Cualquier negocio con menos de 15 empleados no se verá afectado”, aclaró.
Sin embargo, no todos reciben la propuesta con entusiasmo. Bryon Mindermann, dueño del restaurante Wu Ju Korean BBQ, teme que el incremento pueda convertirse en un golpe difícil de resistir. Durante la pandemia y las interrupciones en la cadena de suministro, trabajó siete días a la semana durante ocho años para mantener su negocio en pie. Hoy, advierte que un aumento tan significativo del salario mínimo lo obligaría a subir precios en su menú, lo que podría alejar a los clientes.
“Si los costos suben demasiado, la gente va a empezar a quedarse en casa. Eso reduce el consumo y golpea directamente a la economía local”, explicó Mindermann. Su preocupación refleja la de varios propietarios que temen que, lejos de beneficiar a la comunidad, la medida pueda generar despidos, reducción de horas laborales o incluso cierres definitivos de negocios.

LYNNWOOD NO SERÍA LA PRIMERA CIUDAD EN TOMAR UN PASO DE ESTA MAGNITUD
Ciudades como Seattle, Bellingham y Tukwila ya aprobaron aumentos similares en sus salarios mínimos. De hecho, Washington ostenta actualmente el salario mínimo más alto del país con US$16,66, incluso por encima de Nueva York. Aun así, los defensores de la medida sostienen que el costo de vida en el estado requiere acciones más audaces.
El proceso ahora dependerá del Ayuntamiento de Lynnwood. Los promotores están reuniendo firmas para llevar la propuesta a discusión formal. Si el concejo municipal la rechaza, la medida podría llegar directamente a la boleta electoral en febrero, dejando la decisión en manos de los votantes. De un modo u otro, la comunidad tendrá la última palabra.
Mientras tanto, la conversación se centra en un dilema crucial: ¿cómo equilibrar el derecho de los trabajadores a un salario digno con la supervivencia de los negocios locales? Para el concejal Binda, el objetivo está claro: “Las empresas tendrán que adaptarse, y queremos colaborar con ellas. Pero en este momento debemos enfocarnos en proteger a la clase trabajadora de nuestra comunidad”.
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