Payton Gendron asesinó el sábado 14 de mayo a 10 personas en Buffalo, Estados Unidos. (AP).
Payton Gendron asesinó el sábado 14 de mayo a 10 personas en Buffalo, Estados Unidos. (AP).
Agencia AFP

Los fabricantes de armas de fuego de produjeron más de 139 millones de armas para el mercado comercial durante las últimas dos décadas, incluyendo 11,3 millones solo en 2020, según un informe del gobierno.

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Otros 71 millones fueron importadas en el mismo período, en comparación con solo 7,5 millones exportadas.

Ello evidencia que Estados Unidos está literalmente nadando en armas personales, que han provocado un aumento de la violencia armada, asesinatos y suicidios, de acuerdo con el informe del Departamento de Justicia.

El documento muestra que, si bien los estadounidenses se han convertido en los favoritos de los rifles de asalto semiautomáticos vistos en muchos tiroteos masivos, han comprado en masa las pistolas semiautomáticas 9 mm, cada vez más baratas, fáciles de usar y precisas, que ahora usa la mayoría de las fuerzas policiales.

Además, las autoridades se enfrentan a un aumento de las “armas fantasma” -no registradas, fabricadas en casa con piezas que pueden comprarse online y producirse con una impresora 3D- así como de pistolas y rifles de cañón corto que son tan potentes y letales como los rifles de asalto semiautomáticos.

“Solo podemos abordar el presente aumento de la violencia si tenemos la mejor información disponible y usamos las herramientas y la investigación más eficaces para potenciar nuestros esfuerzos”, dijo la fiscal general adjunta, Lisa Monaco.

“Este informe es un paso importante en esa dirección. El Departamento seguirá recopilando la información necesaria para ajustar nuestro enfoque a los factores más significativos de la violencia con armas de fuego y sacar a los tiradores de las calles”.

El informe se publicó tras un fin de semana donde quedó patente el impacto de las armas de fuego en la sociedad estadounidense.

En Buffalo, estado de Nueva York, un joven blanco de 18 años, motivado por el odio racista, asesinó a 10 afroestadounidenses con un rifle de asalto.

En Laguna Woods, California, un hombre disparó con una pistola 9 mm a cinco personas en una iglesia frecuentada por taiwaneses.

Y en Milwaukee, Wisconsin, más de 20 personas resultaron heridas en tiroteos en el distrito de ocio del centro de la ciudad.

La última semana, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) dijeron que el número de muertes por armas de fuego en Estados Unidos sufrió un incremento “histórico” en 2020.

En efecto, hubo 19.350 homicidios por armas de fuego ese año, un aumento de casi 35% con respecto a 2019, y 24.245 suicidios con armas, un alza de 1,5%.

La tasa de homicidios por armas de fuego se ubicó en 6,1 por cada 100.000 habitantes en 2020, la más alta en 25 años.

En tanto, la industria de las armas se ha disparado en las últimas dos décadas. En 2000, había 2.222 fabricantes activos registrados. En 2020, el número escaló a 16.936.

La producción anual de armas comerciales, asimismo, se despegó: de 3,9 millones en 2000 pasó a 11,3 millones veinte años después. Sin embargo, sufrió una leve caída en comparación con los 11,9 millones en 2016.

Armas de fuego de fabricantes oficiales deben tener números de serie que permiten un rastreo por las fuerzas del orden.

Pero las autoridades exhiben cada vez hay mayor preocupación por las “armas fantasma” de fabricación casera que carecen de números de serie y que cada vez son más utilizadas por la delincuencia.

En 2021, según el informe, las autoridades recuperaron 19.344 “armas fantasma”, en comparación con 1.758 cinco años antes.

En abril, el presidente estadounidense Joe Biden anunció medidas en contra de las “armas fantasma”, poniéndole freno a defensores pro-armas que catalogaron de “extremas” sus ideas.

“¿Es extremo proteger a agentes de la policía, extremo proteger a nuestro niños? (...) No es extremo, es básico, sentido común”, dijo Biden.

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