El año que vivimos peligrosamente

“¿Acaso no son de mayor espanto palabras que se viven en nuestra realidad como la violencia de género en la escuela y la familia, el matrimonio precoz, el embarazo adolescente, el fin de la meritocracia y el ensalzamiento de la mediocridad?”.

Javier Díaz-Albertini
Por

Ph. D. en Sociología

Existe una relación directa entre la deficiente o nula educación sexual integral y las tasas de aborto. Los países progresistas con sistemas actualizados de educación sexual tienen tasas de aborto mucho más bajas que las de los países dominados por culturas autoritarias y conservadoras.

Ilustración: Giovanni Tazza
Existe una relación directa entre la deficiente o nula educación sexual integral y las tasas de aborto. Los países progresistas con sistemas actualizados de educación sexual tienen tasas de aborto mucho más bajas que las de los países dominados por culturas autoritarias y conservadoras. Ilustración: Giovanni Tazza

Tomo el título de la película de Peter Weir (1982) para ilustrar la ridícula situación en la que nos encontramos. Hace dos semanas, el Minedu anunció que había descubierto siete palabras “peligrosas” en algunos textos escolares y, como consecuencia de ello, las publicaciones ya han sido censuradas. Estas son ‘conflicto armado interno’, ‘conflicto social’, ‘educación sexual integral’, ‘ideología de género’, ‘aborto’ y ‘dictadura’. Como no se indicó por qué eran peligrosas, los comités encargados solo señalaron que “producían incomodidad entre algunos lectores”. He escrito –utilizando estas palabras– un panorama que describe nuestra realidad.

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