Kuczynski: corregir o fracasar, por Pedro Tenorio

“El Gobierno no necesita del ‘boicot fujimorista’ para meter la pata y desperdiciar oportunidades”.

    Pedro Tenorio
    Por

    Periodista y conocedor gourmet

    La pregunta de los analistas es qué hará Pedro Pablo Kuczynski con su reciente aprobación. Por ahora la convivencia –forzada– con el fujimorismo es una bocanada de aire.
    La pregunta de los analistas es qué hará Pedro Pablo Kuczynski con su reciente aprobación. Por ahora la convivencia –forzada– con el fujimorismo es una bocanada de aire.

    Aun cuando se afirme lo contrario, el Gobierno no necesita del “boicot fujimorista” para meter la pata y desperdiciar oportunidades que le permitan reengancharse con el aprecio popular, lo que le daría estabilidad y fortaleza. A solo cinco semanas de culminar el año, veamos ciertas áreas donde su trabajo es, cuando menos, deficiente, lo que alimenta la crisis política.

    La reconstrucción del norte, lenta y con sospechas de corrupción que comienzan a surgir sin que se resuelvan los problemas más urgentes. “Panorama” acaba de denunciar cómo se destinan S/346 millones en descolmatar un solo río, el Piura, pese a que diversos especialistas y colegios profesionales demandan obras de envergadura para evitar un nuevo desastre. Hay mucha desorganización (resulta que “como no son obras, sino actividades”, flaquean la supervisión y fiscalización). Se denuncia la incompetencia del sector Agricultura, hoy al frente de estas tareas, y nadie responde categóricamente desde el Ejecutivo. Si Mercedes Aráoz no actúa rápido, el estallido social puede complicar al Gobierno en breve.

    Otra oportunidad perdida ha sido la incapacidad de Pedro Pablo Kuczynski y sus ministros para liderar un esfuerzo anticorrupción que, de la mano del Congreso, anticipe y sancione con severidad la corrupción para que no vuelva a campear como hasta ahora. PPK pudo encabezar una cruzada –sin interferir con la labor de fiscales y jueces, obviamente–, pero prefirió esperar hasta ver qué tanto lo podían comprometer las revelaciones (aún parciales, por cierto) del Lava Jato. En este extremo todos vemos a PPK resistiéndose a asistir a la comisión investigadora del Congreso, pero nadie recuerda alguna medida eficiente para combatir a los corruptos. Pésima estrategia.

    Tampoco hubo reforma del empleo juvenil, tal como anunció por meses el ministro de Trabajo, Alfonso Grados, hoy dedicado a organizar la visita del Papa. Antes de que sus detractores levantaran injustamente la bandera de una “Ley Pulpín II”, Grados y PPK parecen haber encarpetado todo esfuerzo al respecto. Debilidad política, le dicen.

    Súmese a ello la pretendida reforma del sistema previsional (AFP, ONP, pensiones), para la que el MEF –durante la gestión de Alfredo Thorne– convocó a un equipo de especialistas a fin de que elaboraran una propuesta de cambio. Las conclusiones no solo han puesto a zapatear a las AFP sino que merecieron duras críticas desde la academia, como las del ex viceministro de Economía Waldo Mendoza, quien en este Diario aseguró, números en mano, que “no se ajusta a la realidad del país”. Tremendo error y en un área de interés para millones de peruanos. El Gobierno necesita mejorar su performance para los próximos meses. Está advertido.