La próxima semana, la suerte de la tercera vicepresidenta del Congreso puede complicarse más.  (Foto: Archivo GEC)
La próxima semana, la suerte de la tercera vicepresidenta del Congreso puede complicarse más. (Foto: Archivo GEC)
Por Héctor Villalobos

Que a la ciudadana Rosselli Amuruz no le importe participar en fiestas a las que acuden personajes de dudosa reputación es algo que solo a ella le concierne. La ciudadana Amuruz es libre de participar en cualquier actividad social de su preferencia, sin importar si a esta asisten personas decentes o si la concurrencia tiene más bien un perfil hamponesco. Pero cuando la tercera vicepresidenta del Congreso Rosselli Amuruz acude a una fiesta que termina en un violento crimen y da versiones contradictorias sobre la hora de su salida de la reunión y sobre sus vínculos con los protagonistas del incidente, el caso se convierte en un asunto de interés público.

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