El chavismo de mañana en el Perú, por Juan Paredes Castro
El chavismo de mañana en el Perú, por Juan Paredes Castro
Juan Paredes Castro

La reciente postura del “en defensa” de la autonomía del Banco Central de Reserva y “en rechazo” a los nombramientos por el Congreso de Elmer Cuba, José Chlimper y Rafael Rey al directorio de ese organismo encierra la más grande hipocresía del movimiento político que lideran Verónika Mendoza y Marco Arana.

Al Frente Amplio le importan un comino los cuestionamientos técnicos y éticos a Cuba, Chlimper y Rey. Le importa más el aprovechamiento político del error cometido por el fujimorismo y el Apra de comprometer a estas respetables personalidades en nombramientos que pudieron haber recaído en otras con menor carga de ruido político.

Una izquierda como la representada en el Congreso, más cerca de fabricar miseria que de generar riqueza en el Perú, se ve así muy bien servida por la oportunidad de debilitar instituciones que los supuestos mejor pensantes políticos (oficialismo, fujimorismo y aprismo) no pueden fortalecer, ya sea llevados por la ansiedad, la improvisación o la torpeza.

El Frente Amplio, en su proyecto a futuro, busca precisamente abrir ventanas en la estructura económica del país, que permitan, entre otras cosas, subordinar el BCR al Ministerio de Economía y Finanzas, como lo propone su plan de gobierno, cuya versión económica fuera revelada por Rosa María Palacios, en su columna del 6 de abril de este año, en estricto apego al texto del partido entregado al JNE.

En efecto, el Frente Amplio propone “reducir la tasa de interés de referencia del BCR”, lo que implicaría un cambio constitucional para facilitar la intervención del gobierno en la institución monetaria, y por si esto fuera poco, también “desdolarizar el sistema bancario”, que no es otra cosa que asomarnos a dos peligros juntos: el fin de los ahorros en dólares y la vuelta al control de cambio estatal y al dólar negro, como lo advirtió entonces la columnista. Voceros del movimiento han tratado de pasar por alto la onda intervencionista estatal en la economía que trae consigo la vieja izquierda.

El Frente Amplio tiene a su hasta hoy candidata presidencial Verónika Mendoza implicada en las investigaciones de las agendas de Nadine Heredia, que registran el tráfico de dinero hacia las campañas electorales del humalismo, desde oscuros fondos del Gobierno Venezolano. El Frente Amplio, en sí mismo, tampoco deslinda de la dictadura de Nicolás Maduro. Mendoza y su partido no parecen pues representar otra cosa en el Perú que el chavismo de mañana, ese chavismo al que se niegan a condenar hoy y del que presumiblemente reciban valores en numerario que se niegan a explicar.

Esta es la opción política de izquierda, absolutamente reñida con las libertades y la democracia, con la que volveremos a encontrarnos en el 2021.

Hacerle el juego al chavismo de hoy, no importa cómo se disfrace, es hacerle el juego al chavismo de mañana, ese caballo de Troya que puede estar esperándonos, agazapado, en cinco años más.

MÁS EN POLÍTICA...