Redacción EC

Lo que en el océano tardaría años, en el laboratorio dirigido por el biólogo marino David Vaughan ocurre en apenas unos meses.

Como si contara con poderes para acelerar el tiempo, Vaughan consigue que crezcan a una velocidad hasta 50 veces más rápida que en su hábitat natural, mediante una técnica conocida como la microfragmentación.


Un close up de los fragmentos de coral, que luego son colocados en el arrecife.

Un close up de los fragmentos de coral, que luego son colocados en el arrecife.

Una vez multiplicados, los pequeños fragmentos son trasplantados a un arrecife ya sin vida, donde crecen hasta lograr unirse y formar una colonia de corales en un par de años. Algo que en condiciones normales, hubiera tomado de 15 a 30 años.

Expertos consideran que la tecnología representa una esperanza potencial para desacelerar -e incluso detener- la alarmante pérdida de corales, no solo en los cayos de Florida sino en todo el mundo.

Crecimiento del arrecife

Vaughan, director ejecutivo del Laboratorio de Investigación Tropical Mote, explicó a BBC Mundo por qué se ha enfocado en estimular el desarrollo de algunas especies de corales y no de otras.


Un error de hace años hizo que Vaughan notara que mientras más chicos cortara los trozos de coral, más rápido crecerían.

Un error de hace años hizo que Vaughan notara que mientras más chicos cortara los trozos de coral, más rápido crecerían.

De las 28 especies presentes en Florida, hay dos de corales ramificados, como el de cuervo de ciervo, que aunque crecen más rápido, no contribuyen al crecimiento del .

Además, son tan frágiles que no resisten los embates de los huracanes y tormentas.

De modo que el equipo se concentró en las 26 especies restantes de "corales masivos", como el llamado coral cerebro, que según explicó Vaughan "sí ayudan a restaurar los arrecifes y además son lo suficientemente resistentes como para formar una barrera".

Debido a lo lento de su crecimiento, esos tipos de corales no habían sido seleccionados anteriormente como candidatos para la renovación. Pero con la técnica desarrollada por Vaughan, ya no existe ese impedimento.

En 2013, el equipo de Vaughan plantó ocho fragmentos de coral cerebro en un sin vida de medio metro de ancho.

"Les está yendo muy bien", dice el biológo. "Se están expandiendo sin problemas. En un año o dos veremos toda una colonia, que de otra manera habría necesitado de 15 a 30 años para formarse".

"Nuestros arrecifes están creciendo gracias a los trasplantes de corales. Si dejan de hacerlo, nuestra costa estará desprotegida".

Proyecto prometedor

"Este es, fácilmente, el proyecto de restauración más ambicioso del que tengo conocimiento", dijo al diario The New York Times Billy Causey, experto en corales y supervisor de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los santuarios marinos del sur de Estados Unidos, el golfo de México y el Caribe.

Sin embargo, los científicos son cautos con su optimismo debido a que el 25% de los corales del mundo ha desaparecido en décadas recientes.

"En algunos lugares específicos, como aquí en los cayos de Florida, la pérdida ha sido incluso mayor", dice Vaughan a BBC Mundo.

"También hay preocupación por lo que está ocurriendo con la Gran Barrera de Coral, donde habitan cerca de 1.500 especies de peces y unas 4.000 de moluscos", agrega.

Es imposible predecir qué ocurrirá si los océanos continúan calentándose, como consecuencia del cambio climático, o si la acidificación, la contaminación o la sobrepesca siguen en aumento. A futuro, esta tecnología luce como una posible una solución.