Domingo, 3 de diciembre de 2006
La ruta de Pizarro: En busca del camino perdido


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Especial 4 EXPEDICIONARIOS MODERNOS
Tres jinetes iniciaron hace seis días un recorrido a caballo por lo que fue la ruta que unía Tumbes y Cajamarca hace casi cinco siglos



Por Javier Ascue Sarmiento

El paso de los siglos, con sus terremotos, inundaciones e incluso la labor del hombre, casi ha desaparecido la ruta que unía Tumbes con Cajamarca, seguida, en 1532, por el conquistador español Francisco Pizarro para encontrar al inca Atahualpa. Sin embargo, los expedicionarios de la denominada Ruta de Pizarro, al mando de Alfredo Miró Quesada Howard, persisten desde el 28 de noviembre en recorrer a caballo ese accidentado camino, unos sesenta años después de que lo hiciera el doctor Alejandro Miró Quesada Garland, director general de El Comercio, quien describe los pormenores de su viaje en el libro "La ruta del encuentro".

"Tengo una gran responsabilidad al recorrer la ruta de Pizarro. Voy a intentar sentir lo que sintieron las huestes de Atahualpa cuando vieron a estos extraños armados y sobre animales con cuatro patas. También tengo que capturar el aire, la naturaleza y la majestuosidad de este escenario en las alturas", señaló el ingeniero Alfredo Miró Quesada Howard, quien es acompañado por el geógrafo Darío Gastelo y el instructor de equitación Marco Roncal.

La ruta de 725 kilómetros usada por Pizarro hace 474 años habría estado formada por caminos secundarios de la red transversal inca de la costa norte, que unían Tumbes con Cajamarca. Los cronistas de la época, Miguel de Estete, Francisco de Xerez y Pedro Cieza de León, refieren la existencia de estas redes viales a lo largo de la costa y sierra. Según el historiador Héctor López Martínez, esos caminos eran estrechos, construidos de acuerdo con la topografía del terreno y con peligrosos precipicios. Por eso, las huestes del conquistador, compuestas por 168 hombres, divididos en 62 jinetes y 106 infantes, demoraron 52 días en llegar a Cajamarca.

"En el interior de nuestro ser sabemos que en este viaje habrá sensaciones que nos transformarán", subrayó el jefe de la expedición, poco antes de emprender la partida en Corrales, en Tumbes. Tres horas después, ya cerca de los algarrobales del Parque Nacional Cerros de Amotape, era de esperar que el grupo de jinetes empezara a debatir sobre lo que representa volver a recorrer la ruta seguida por Pizarro.

LOS ENTRETELONES
"Creo que este encuentro con la historia es interesante para muchos, aunque para algunos les puede resultar polémico, pues hay personas que no han llegado a entender lo que realmente significó la llegada de Francisco Pizarro al Perú, ni cómo se realizaron los hechos más importantes de la conquista española", sostuvo Miró Quesada Howard.

En plena marcha, a seis kilómetros por hora, intervienen Darío Gastalo y Marco Roncal Ísmodes, un tanto más interesados en debatir sobre los entretelones de la captura de Atahualpa. Para ambos esta fue traumática porque los españoles no cumplieron su palabra de no matar al inca, pues básicamente eran guerreros que vinieron en busca de riquezas y poder sin límites, aunque también sostienen que el imperio incaico no fue pacífico.

Miró Quesada Howard está de acuerdo con lo último y rememora que algunos cronistas han hecho referencia a la belicosidad de Atahualpa. Los expedicionarios intercambian ideas al respecto, cuando los interrumpe el saludo de los pobladores de La Capitana, un villorrio lleno de corrales de cabras. Luego, Alfredo Miró Quesada Howaard proseguirá diciendo que el último inca fue considerado sanguinario, incluso por sus propios caciques, quienes estuvieron de acuerdo con su captura, pues había sido excesivamente cruel. Los viajeros relatan los hechos históricos acaecidos desde que Pizarro iniciara su famosa ruta como si ellos mismos lo hubieran vivido, pues desde hace once años acarician la idea de volver a seguir esa ruta.

UN LARGO CAMINO
Una de las primeras paradas del grupo fue a las orillas del río en Rica Playa. El calor era asfixiante. La sed y el cansancio se apoderaban del grupo, que hasta ese momento había permanecido ajeno al agobiante clima, enfrascado en rememorar la historia tras la historia de la ruta de Pizarro y la consiguiente captura de Atahualpa. Los tres jinetes no perdieron el tiempo y disfrutaron de un primer baño en río, de los tantos que encontrarán en el camino. Los caballos parece que relinchan de felicidad, incluido el pequeño corcel chusco del guía Saúl Pinedo Cruz, bautizado como Saulillo, en honor a su antecesor Felipillo. Quizás aquella broma es el primer signo del hermanamiento de estos hombres con la histórica ruta. Les quedan nueve días para descubrirlo.

SEPA MÁS
4 Una vez concluida, la Ruta de Pizarro será lanzada al mundo dentro de siete meses como una alternativa de ecoturismo histórico. Se intentará promocionar un nuevo eje turístico ecuestre para el país.

4Se espera que se constituya en un novedoso corredor turístico norteño a fin de competir con los atractivos del sur del país.

4La ruta ya ha despertado el entusiasmo de la población, pues recientemente la Asociación de Municipalidades de la Cuenca de Zaña ha decidido gestionar el desarrollo de programas turísticos que aprovechen el histórico camino.

MÁS EN LA WEB
4  Vea más imágenes de la ruta aquí





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