Mediodía del 11 de enero de 1965. Es un lunes, pero parece viernes en el aeropuerto Jorge Chávez: acaba de aterrizar la diva francesa Brigitte Bardot, la famosa BB, elevada por los hombres de aquella época a una categoría que con el paso del tiempo dejaría de ser consagratoria para volverse denigrante: sex symbol.